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Florecen en París 'eco-barrios'

En los últimos años, la Alcaldía parisina ha intensificado sus esfuerzos para ser una ciudad más amigable.



Florecen en París 'eco-barrios'

(Agencia)

Luego del éxito de nuevos modos de transporte como la bicicleta compartida o el tranvía, la capital francesa destaca ahora por sus nuevos barrios ecológicos.

20/12/2015 20:42 / París, Francia

La capital francesa, donde este mes se firmó un histórico pacto global por el clima, quiere predicar con el ejemplo.
 
En los últimos años, la Alcaldía parisina ha intensificado sus esfuerzos para ser una ciudad más amigable para el medioambiente.
 
Luego del éxito de nuevos modos de transporte como la bicicleta compartida o el tranvía, la capital francesa destaca ahora por sus nuevos barrios ecológicos.
 
En Clichy-Batignolles, el más grande de todos, el panorama urbano dista de la tradicional silueta parisina de edificios del siglo 19, con tejas grises y chimeneas rojas.
 
Erigido en torno al mayor espacio verde del noroeste de la ciudad, el barrio destaca por su arquitectura contemporánea y su concepción eco-amigable.
 
"No parece que estemos en París. Es una arquitectura muy contemporánea a la que no estamos acostumbrados, pero nos gusta bastante", comentaron Christine y Alain, una pareja que trabaja en el aeropuerto Roissy-Charles de Gaulle.
 
Al igual que Christine y Alain, muchos parisinos visitan Clichy-Batignolles como si fueran turistas que descubren una nueva ciudad, lo cual no dista mucho de la realidad.
 
El barrio se construyó en lo que era un antiguo sitio ferroviario que en el siglo 19 inspiró a escritores como Emile Zola o pintores como Gustave Caillebotte.
 
"El objetivo era doble. Por una parte, crear una continuidad urbana entre barrios que estuvieron separados largo tiempo por ese sitio ferroviario y, por la otra, crear una densidad urbana adaptada a la vida contemporánea", explicó a este medio Corinne Martin, Directora de Comunicación del sitio Paris-Batignolles.
 
La creación del nuevo barrio inició por el parque Martin Luther King, un ejemplo ecológico, con biodiversidad vegetal, sistemas de gestión hidráulica alimentados en un 40 por ciento por la lluvia y hasta una turbina eólica que genera la energía necesaria para el reciclaje del agua.
 
Los edificios, algunos de los cuales todavía están en construcción, cuentan con distintos sistemas de aislamiento térmico, gestión de residuos domésticos con una recolección por aspiración, muros vegetales, terrazas arboladas y paneles fotovoltaicos.
 
Una serie de medidas con las que se pretende que el barrio cuente con un balance de carbono neutro.
 
Sin embargo, evolucionar hacia un urbanismo verde y realizar la transición energética en el resto de la ciudad es todo un reto.
 
En París abundan los barrios de gran densidad de edificaciones que datan del siglo 19, los cuales constituyen un importante patrimonio histórico con poco margen de transformación.
 
El desafío, aunque difícil, no es imposible. El "eco-barrio" Gare de Rungis es un ejemplo de la implantación de edificios ecológicos en un espacio que ya está edificado.
 
Situado en el distrito 13, en el sur de la ciudad, a orillas del anillo periférico, se erigió en un espacio de 4 hectáreas antiguamente ocupado por bodegas y rodeado de casas tradicionales.
 
"Fue el primer eco-barrio de París. Se realizó en concertación con los vecinos. Queríamos conocer sus deseos y necesidades", dijo el Alcalde del distrito 13, Jerôme Coumet.
 
Esta transformación ecológica también se impuso en la propia Alcaldía parisina, un edificio reconstruido entre 1837 y 1848 después de un incendio y que, a partir de este invierno, utilizará métodos de recuperación de energía para la calefacción de sus interiores.
 
"Es un cambio radical para la calefacción de la Alcaldía y un ejemplo de la aceleración sin precedente que está teniendo la transición energética en París", dijo la Alcaldesa parisina, Anne Hidalgo.
 

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