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Cinco policías de investigación asesinados viajaban en una Pick Up.

Seguridad

‘Nos están baleando y a lo grande’

Un comando armado del Cártel de Nueva Generación acribilla a un convoy en un camino vecinal. Hay 13 policías y ministeriales muertos.

ALAN BRITO
GRUPO CANTÓN

CAOTEPEC HARINAS, Estado de México.- En medio de las detonaciones de armas de fuego ensordecedoras se escucha la voz desesperada de un policía a sus superiores para pedir apoyo ante una emboscada ocurrida en el sitio conocido como Puerta del Carmen, ubicado en la zona de Llano Grande, municipio de Coatepec Harinas.

«Pido apoyo —grita angustiado el elemento de la Secretaría de Seguridad Pública del Estado de México en Puerta del Carmen. Nos están balaceando, son rojos, pido apoyo, nos están disparando y a lo grande».

El convoy había salido a realizar un recorrido por los caminos vecinales, donde se había reportado desde hacía semanas, la presencia de grupos delictivos identificados con el Cártel de Nueva Generación Jalisco, cuya base de operaciones es el estado de Michoacán.

En fila india, las tres unidades rodaban apaciblemente sobre la cinta asfáltica, transportando a elementos de la policía estatal y a agentes de la Fiscalía General del Estado de México.

}Al llegar a la altura de una larga recta, pero encerrada en sus costados por un talud de tierra, de un lado, y una barda amplia que rodea un terreno, por el otro, los vehículos oficiales comenzaron ser rociados por docenas de proyectiles de armas de grueso calibre.

Fue cuando uno de los agentes de Seguridad Pública se comunicó desesperadamente al C4 para pedir refuerzos.

«YA VALIÓ V… HAY CAÍDOS»

Cuando agentes de la Fiscalía General del Justicia del Estado de México arribaron a la zona de Llano Grande, encontraron una carnicería humana.

Un reporte inicial de unos de los agentes revelaba el tamaño de la tragedia: «Ya valió v…, güey. Sí hay compañeros caídos, güey. Hasta el momento, de ocho a diez compañeros caídos, entre ministeriales y del estado, güey».

A un costado de la patrulla número 08871, sobre el asfalto, yacían lo cuerpos sin vida de ocho elementos de la corporación pertenecientes a la Seguridad Pública Estatal. Algunos de ellos llevaban el chaleco antibalas enfundado.

La unidad estaba agujereada por los cuatro costados. Al menos en el parabrisas se contabilizaban más de 22 disparos de proyectil.

Adelante se encontraba una camioneta blanca, marca Chevrolet Silverado, de doble cabina y con dos asientos mullidos en la batea. Hacia el lado de la banqueta quedaron los cuerpos de dos ministeriales boca abajo, de la Fiscalía del estado, que acompañaban al convoy, y en la parte trasera, el cuerpo otro ministerial caído boca arriba.

La unidad estaba también abollada por el impacto de decena de proyectiles de armas de grueso calibre, y sobre uno de los costados, la lámina estaba pringada con sangre de los propios agentes caídos.

Un tercer vehículo fue baleado metros adelante. Los policías no pudieron repeler el sorpresivo ataque. Sus cuerpos quedaron uno al lado de otro dentro del Jeep de corporación.

Horas más tarde, en una conferencia de prensa, los rostros adustos del secretario de Seguridad Pública del Edomex, Rodrigo Martínez Celis, y el Fiscal General de Justicia de esa entidad, confirmaban la masacre y daban un saldo final: 13 efectivos en activo muertos y solo dos heridos.

En una conferencia que se volvió noticia nacional, los funcionarios de la seguridad prometían a los deudos: «Vamos a ir por ellos y los presentaremos ante la justicia. Responderemos con toda la fuerza y el respaldo de la ley y legitimidad».

Corporaciones federales que incluyen a la Guardia Nacional, Sedena y Marina, peinan la zona para aprehender a los asesinos.

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