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FLOR DE MARÍA GARCÍA MORALES

‘Nos enfermamos en paquete, tres por uno’

Pese a cuidarse en la calle, en su casa relajó medidas contra el virus y fue una víctima más, junto a su familia.

TABASCO.- La labor de Flor de María García Morales como comunicadora la llevó a estar en contacto con mé­dicos y pacientes de Covid-19, visitando hospitales y lugares concurridos, aceptó el reto de salir a la calle para mantener informados a los ciudadanos y eventualmente ella, su esposo y su hijo también se contagiaron.

A decir de Flor, el Corona­virus no perdona ningún des­cuido, pues, aunque al salir a la calle, con el uso de caretas, cu­brebocas, gel antibacterial, gafas y hasta guantes de látex, en su casa relajó las medidas y de un momento a otro se convirtió en una víctima más del virus chino.

Asimismo, asegura que lo más difícil de padecer esta enferme­dad, es pensar en que tus familia­res también se pueden contagiar o peor aún, cuando tu familiar se contagia, te invade el temor de saber si en algún momento las cosas se pueden complicar, sobre todo si se trata de tu hijo.

 

¿Sabes cómo te contagiaste?

Básicamente la prueba me la hice en junio, como a la semana me dieron los resultados, estaba en el trabajo, iba y venía, tenía que salir al súper, ir al mercado, no sé si fue entre el trabajo, el súper o el mercado, no sé.

 

¿Ustedes no pudieron suspender actividades por la pandemia?

Es parte del trabajo y lo acep­tamos desde el principio, re­porteros de diferentes medios publicamos un video donde invi­tamos a las personas a quedarse en casa y nos comprometíamos a mantener a los ciudadanos bien informados para que no salie­ran de sus casas, aceptamos este reto y aunque siempre fui muy enérgica en mí cuidado, el uso de careta, porque luego me to­caba ir al hospital Covid, entre­vistar algunas personas, parte del personal médico del hospital ‘Juan Graham’.

 

¿Qué síntomas te dieron a ti?

Un día fui a trabajar y sentí que me picaba la garganta y les dije a mis compañeros en el trabajo: no voy a grabar notas porque siento que me pica la garganta, no vaya a ser la de malas y tenga el virus y voy a contagiarlos a to­dos, porque tenemos que usar el mismo equipo para grabar las notas y todo. Inicialmente tenía sólo eso y dolor de cabeza.

 

¿Cómo supiste que era Coronavirus?

No sabía si era coronavirus, pero, cuando llego a casa resulta que mi esposo te­nía fiebre y entonces hablé al trabajo y dije: “me siento preocupada porque mi espo­so tiene fiebre y a mí me pica la garganta y me está dando malestar como si me fuera a dar resfriado común”.

Entonces decidimos hacer­nos la prueba y empecé a tra­bajar desde casa, mientras me daban los resultados para no exponer a los compañeros.

A la semana supe que era po­sitiva y ya para entonces tenía fiebre, dolor de espalda, cuando respiraba sentía que no podía llenar los pulmones, se nos fue el olfato y el gusto, entonces era un hecho que era el virus chino.

 

¿De tu familia quienes más se contagiaron o nada más tú?

Hasta ahora vengo a caer en la cuenta de que nos cuidamos en la calle y olvidamos cuidarnos en casa, porque aquí presenta­mos síntomas mí esposo y yo, cuatro días después mi hijo em­pezó a presentar síntomas, él tiene 14 años y gracias a Dios él sólo presentó fiebre dos o tres días, los tres nos fuimos en el mismo paquete “tres por uno”.

 

¿Qué es lo más difícil de esta enfermedad?

Al principio era incómodo po­der dormir, viene más el insom­nio porque te duele la espalda, porque te duele la cabeza, y súmale el hecho de que tienes cierto temor. Cuando te dicen es positiva tu prueba, tienes cierto temor de decir en qué momento puedo dejar de respi­rar, escuchas que pasan las am­bulancias cerca de tu casa cada 10 minutos, y dices “vienen por mí” y te da temor.

Cuando a mi hijo se enfermó, también me dio miedo, miedo de que a él se le complicara y como padres te sientes mal, te sientes hasta culpable y dices nosotros lo contagiamos, por­que de hecho antes de que nos contagiáramos yo había man­dado a mi hijo unos días con mi hermana, por si nos contagiá­bamos nosotros, no se conta­giara él y resulta que fue lo que pasó, lo terminamos contagian­do en casa.

No sé si fue para mí fortuna, pero como nos contagiamos los tres, entonces en casa pudimos convivir los tres contagiados.