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No le importó contagiarse por cuidar a su hijo

“Exactamente a los 14 días que fui por mi hijo, me empecé a sentir mal, con dolores de cabeza, temperatura, falta de aire y dolor de cuerpo”.

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CDMX. María Avendaño, vive en Cuautitlán, Estado de México, municipio alejado de la Ciudad de México, ubicado en el lugar 14 de la entidad mexiquense con 499 casos y 31 defunciones por Covid-19.

Jamás pensó ser portadora del coronavirus, tomando en cuenta que se mantenía en cuarentena, salía poco y seguía todos los proto­colos de salud e higiene, y siempre manteniendo la sana distancia.

Sin embargo, uno de sus hijos que vive solo en Cuautitlán Izcalli, empezó a enfermarse de la gargan­ta y como no había nadie que lo cui­dara, sin temor alguno y sin vacilar lo albergó en su casa, sin saber que a los 14 días iba a ser portadora del Covid-19.

Durante una charla con Grupo Cantón, María Elena Avendaño Hernández, relató cómo se conta­gió y los apuros que tuvo que pasar para recobrar su salud.

 

—¿Cuándo se contagió?

Yo tengo un hijo que vive solo, al igual que yo. Me habló por teléfono diciéndome que se sentía mal de la garganta. Para mí fue más práctico ir por él a su casa y traerlo a la mía.

Yo lo estuve atendiendo, incluso, lo llevé a una valoración al hospital ‘Vicente Villada’; ahí me dijeron que no era portador del Covid-19, pero no estábamos conformes, por lo que fuimos a un doctor particular y le dio un tratamiento.

Pero exactamente a los 14 días que fui por mi hijo, me empecé a sentir mal, con dolores de cabeza, temperatura, falta de aire y dolor de cuerpo, en especial la espalda era la que más me dolía y cada día que pa­saba me dolía más la cabeza.

En automático perdí el olfato y el apetito y me daba mucha sed, por lo que me aislé con mucho reposo como le recomendaron.

Mientras mi hijo estaba en tra­tamiento tomando pastillas, me compartió algunas de ellas efer­vescentes, que me ayudaron con­tra la tos.

 

—¿Fue al doctor?

Lo que pasa es que yo me empecé a sentir mal el 6 de mayo, justo cuando se cumplieron 14 días. Un día antes fui a consulta con una doctora ya conocida por muchos años, porque co­mencé con un leve dolor de garganta.

Ella me dijo que estaba muy estresada, “lo único que tienes es la garganta muy irritada”, me dijo y me dio pastillas que tie­nen paracetamol.

Pero el tiempo pasó y mi sa­lud empeoraba y hasta cuatro días después, mi hija que es en­fermera y vive cerca de mi casa, me ayudó poniéndome suero, Taylenol y me recomendó mu­cho reposo, me la pase comien­do mucha gelatina que me ayu­dó a salir con bien.

Estuve así 15 días para em­pezar a tomar el ritmo, para probar los primeros alimentos.

 

—¿Después de superar al Co­vid, se quedó con secuelas?

Qué cree que sí, porque me agi­to cuando hago mis cosas, tam­bién me genera dolor de cabeza y siento como si caminaran ani­malitos en la cara.

Le platiqué a mi hija que es enfermera y me contestó que era ansiedad.

Quiero comentar que el 11 de mayo me hicieron la prueba para asegurarse los doctores que tenía el coronavirus, pero los resultados me los dieron hasta el 22 de mayo.

 

— ¿Usted cree que fue contagiada por su hijo?

Sí, porque mucho antes cuidaba a mis nietos. La casa de mi hija está cerca e iba y venía caminando, pero a partir de que me traje a mi hijo, ya no visité a mi hija y me mantuve en casa encerrada, aislada.

Después me mantuve en cua­rentena, hasta que pasaran todos los síntomas del coronavirus.

 

—¿Cuántos días tuvo en su casa a su hijo y después se regresó a la suya?

Lo tuve más de 15 días, porque tiene apenas una semana que se fue.

 

—¿Cuántos años tiene?

Tengo 64 años, tengo tres hijos, en agosto cumplo 21 años de vivir se­parada, y no sufro de ninguna en­fermedad crónica.

 

—¿Antes de que se contagiara del Covid-19, creía en él?

Sí, por eso me cuidaba, andaba y ando en transporte público, pero con todos los cuidados de higiene.

Yo me considero una persona de fe, pero no hay que dejarlo todo a Dios, porque uno tiene que hacer lo que le corresponde.

 

—Hay personas que dicen, no pasa nada. Usted que pasó por esa situación ¿qué dice a los es­cépticos?

Que tenemos que vivir en empatía, porque hay gente asintomática que anda contagiando, sin embargo vi­vimos en una situación en donde no creemos en nadie, ni en Dios y al suceder eso, pues no vamos a que­rer a nadie.

Yo le digo que el gobierno no se ha puesto las pilas, porque debe de hacer obligatorias las medidas de higiene principalmente en el trans­porte púbico como el metro, en el uso del cubrebocas, gel y hasta ca­retas si fuera necesario.

Entonces, todos debemos de colaborar, pero muchas veces el go­bierno se debe imponer.

 

—¿Ha sido rechazada o arropada por vecinos y familiares?

Arropada por mi familia y algunos amigos, solo un vecino cuando íba­mos a tirar la basura, me vio que iba caminando sobre la misma banque­ta, de inmediato se regresó a su casa.

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