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Opinión

No es tianguis, es protesta

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El 10 de julio del año 2021 nació la MERCADITA FEMINISTA TABASQUEÑA como una protesta ante la violencia económica estructural que padecemos las mujeres, y que escaló a niveles alarmantes en el año 2020.

De acuerdo con datos de la participación de mujeres y hombres en el mercado laboral emitidos por el INEGI, Tabasco, Baja California Sur, Sonora y Ciudad de México fueron los estados donde se perdieron más puestos de trabajo para mujeres en el inicio de la pandemia.

Ante la pérdida y precarización de empleos, cientos de miles de mujeres se encontraron sin recursos suficientes para su manutención y la de sus dependientes económicos. En diversas entidades, colectivas feministas se organizaron para tomar plazas públicas como espacios seguros para la compraventa de productos y servicios ofertados por mujeres y para la visibilización de las brechas que nos separan del poder y privilegios que el sistema patriarcal otorga a los hombres en detrimento de nuestra calidad de vida. En Tabasco, desde la Red de Colectivas nos lanzamos a la conquista de la Plaza de Armas de Villahermosa para instaurar la Mercadita Feminista y hacer que funcionara cada sábado.

Como cada acción transgresora llevada a cabo por el feminismo tabasqueño, la prevalencia de la Mercadita Feminista no ha estado exenta de adversidades. En las primeras semanas, distintas autoridades arribaron para amedrentarnos: personal del Ayuntamiento de Centro exigió la exposición de permisos, Agentes de Seguridad Pública solicitaron nuestro retiro, incluso guardias de Palacio de Gobierno y del Congreso estatal recorrieron los puestos para increpar a las emprendedoras; todas las personas que acudieron en nombre de instancias oficiales tomaron fotos del lugar y las vendedoras y amenazaron con ejecutar medidas contundentes. A todas las autoridades les hicimos frente bajo el único argumento justo y valioso con el que contábamos y que sigue vigente: estamos ahí para obtener, de manera ética y legítima, recursos económicos para nuestro sustento, al mismo tiempo que exigimos un ALTO A LA VIOLENCIA ECONÓMICA ESTRUCTURAL DE LA QUE LAS MUJERES SOMOS VÍCTIMAS.

Entre el 13 y el 16 de junio pasados, a raíz de una denuncia anónima infundada, en la que se acusa a emprendedoras de la comercialización de “snacks con cannabis”, se ha generado una avalancha difamatoria en contra de la Mercadita Feminista.

El objetivo es claro, los detractores del movimiento libertario de las mujeres buscan por todos los medios desacreditarnos. No tienen absolutamente ninguna prueba incriminatoria respecto a la denuncia referida, pero ya la han dado por válida e incuestionable porque le es útil a sus fines represores.

No es la primera vez que nos criminalizan y no es la última vez que lo harán. Desde la Red de Colectivas Feministas Tabasqueñas lo reiteramos: la Mercadita Feminista no es un tianguis, es una protesta, y mientras la violencia económica estructural persista, seguiremos en resistencia.

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