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ALBERTO ALMAZÁN VALDÉS

‘No creía en el covid; hasta me burlaba de quienes se enfermaban’

“Me contagié en la casa; un vecino trajo el virus. Bajaba a platicar y no me importaba. Mis hijas me decían que me subiera porque me iban a contagiar”.

VILLAHERMOSA.- Alberto Al­mazán Valdés es un habitante de la colonia Jalalpa, del municipio Álvaro Obregón en la Ciudad de México, y es un sobreviviente del Covid-19.

Él asegura que no creía en el Coronavirus, pero cuando me­nos se lo esperó resultó con los síntomas.

El cree que se contagió plati­cando con uno de sus vecinos y como no creía en el virus no ha­cía caso de las recomendaciones de sus hijas.

Afirma que en los primeros cuatro días los síntomas no fue­ron tan intensos, pero a partir del quinto día empezó con una escalada de fiebre, tos, vómito, falta de aire, al grado de llegar al desmayo.

Pensó que no la libraría, pero “gracias a Dios”, como él lo re­fiere, hoy platica su vivencia du­rante los 25 días que le tocó con­vivir con la enfermedad.

 

¿Qué se siente ser un paciente covid?

Se siente algo muy feo, demasia­do feo.

Es algo que no se le desea a nadie; siente uno la muerte, la desesperación, es algo muy ho­rrible.

Se me fue el hambre, no co­mía, los ojos se me llenaban de lágrimas porque pensé que no iba a sobrevivir.

Yo no creía en esta terrible enfermedad, incluso me atrevo a decir que me burlaba de las demás personas enfermas por­que pensaba que era un invento, pero cuando me infecté, a partir del quinto día los síntomas fue­ron criminales.

Vi la desesperación de mi fa­milia sin poder hacer nada. Mi hija, la más pequeña, me ayuda­ba con nebulizaciones de vapor, porque mi respiración había bajado. Lo que más me dolía era dejar a mi familia.

No fue fácil. No se lo deseo a nadie; perdí el sabor, el olor, y me dolía la cabeza; sentía que iba explotarme.

Tampoco podía respirar bien; me hacían nebuliza­ción, me ponían oxígeno, y pensaba que iban a estallar mis pulmones. Es algo muy horrible.

 

¿Fue hospitalizado?

Estaba a punto de ir al hos­pital por la crisis que tuve. Recuerdo que empecé a toser y a toser, al grado de quedar­me inconsciente; me quedé como ahogado.

Mi familia llamó la am­bulancia pero me tranquili­zaron con nebulizaciones de Vaporub. Me dieron a beber hoja de eucalipto y ya no fue necesario que me llevaran al hospital.

No sé qué hubiese pasa­do si no estuviera mi familia conmigo. Yo lloraba de la im­potencia, pero de momento me tranquilizaba cuando pensaba de manera positiva.

 

¿Dónde se contagió?

En la casa; un vecino de la casa trajo el virus. Yo no creía en el virus, bajaba a platicar y no me importaba. Mis hijas me decían que me subiera porque me iban a contagiar.

Déjenme decirles que de cierta manera me burlaba por­que no creía. Y cómo iba a creer por algo que no había vivido, pero ahí estuvo mi imprudencia: resulté contagiado.

Bendito Dios que a mi familia no la contagié, si no, pues no sé qué hubiera hecho. Tuve sufi­ciente conmigo.

 

¿Cómo cambió tu vida el vi­rus?

En total estuve 25 días encerra­do en mi recámara; tenía mi pla­to, vaso, cuchara, y solamente caminaba para ir al baño y luego desinfectaba lo que tocaba.

Pero era un dolor intenso para mí si hacía un mal movi­miento me tronaban los huesos y era terrible.

Llegué al punto de que no podía pronunciar las palabras, balbuceaba; era complicado co­municarme.

Cuando quería terminar la palabra tenía que respirar pro­fundamente porque sentía que el aire se me acababa.

 

¿Cómo venció al Covid?

Estuve tomando mucha Azitro­micina en los últimos días de la enfermedad.

Al principio estuve tomando medicamento para las náuseas, el dolor de huesos, porque me dolían.

Antes de la enfermedad pe­saba 85 kilogramos de masa cor­poral y llegué a pesar 52 kilos.

No me daba hambre, vomi­taba, tenía mucha calentura; mi cuerpo me pedía a cada rato agua. Era de suponerse por la re­acción de la enfermedad.

 

¿Qué mensaje le darías a las personas?

La verdad les digo que se cuiden porque esto no es juego, menos que se burlen de la gente que está infectada.

La verdad yo me burlé y me atacó el virus. Les recomiendo que se protejan cuando salgan a la calle eviten estar junto de otras personas, guarden su dis­tancia.