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No caer en el ocio

En medio de la situación que vi­vimos en nuestro país y en ge­neral a nivel mundial debido a la pandemia, se puede caer en el ocio o la desesperación, por ello es importante que en medio de este tiempo, tengamos una acti­tud de interiorización.

Desde la dinámica de lo reli­gioso es importante encontrarse con Dios, por medio de la ora­ción, pero sobre todo que la ora­ción nos ayude a encontrarnos con nosotros mismos, ser capa­ces de interiorizar nuestro ser, que es una de las dimensiones de la vida de oración.

Hay que aclarar que orar, no sólo es repetir formulas ya es­critas, sino que también hacer oración implica dialogar, usar nuestras palabras para expresar nuestros pensamientos y poner­los en las manos de Dios, con­tarle como nos sentimos, que anhelamos, que necesitamos, de qué nos alegramos, etc. Expre­sarle a Dios con nuestras pala­bras lo que somos y hacemos.

Este tema es amplio, pero quizá un pequeño acercamiento para estos tiempos, en nuestra oración podríamos de manera general en primer lugar pedir en primer lugar por nuestra fami­lia, por los enfermos, por los que han perdido un ser querido, por los médicos y enfermeras que ayudan en estas circunstancias.

Pero en un segundo momen­to sería importante ponernos en la presencia de Dios y pensar en nuestra situación personal y descubrir cómo estamos, poner delante de nuestra oración nues­tros sentimientos y emociones, para poder descubrir en qué si­tuación nos encontramos.

Aclaremos de manera sen­cilla, un sentimiento impli­ca una sensación debido a algo, por ejemplo: Tengo miedo a una realidad: “tengo miedo de en­fermarme”, “tengo miedo de ofender”; o bien, “tengo gozo, porque conseguí tal cosa”. En cambio una emoción, sucede cuando no hay algo específico, por ejemplo “me siento con an­gustia”, pero no tengo una ra­zón, sólo es una realidad en mi interior, pero no hay un objetivo fijo, o por ejemplo “amanecí tris­te”, pero no se sabe el por qué, se queda en el vacío, es algo que me remueve en el interior, pero sin una explicación concreta. Por lo tanto hay cosas que tienen una explicación, puesto que sé el mo­tivo de mi sentimiento, o bien no lo hay pero me mueve en el inte­rior causando una emoción.

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