Grupo Canton
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Director Miguel Cantón Zetina
Imagen aérea de plaza Altabrisa donde se puede observar que ayer domingo estuvo totalmente vacía.

Nada es igual en la ciudad con Covid-19

La poca afluencia de personas en las calles repercute en los negocios que a cada día que pasa ven más pérdidas.

Con largas filas de taxistas espe­rando pasaje, centros comerciales casi desérticos, parques y centros recreativos cerrados, es como per­maneció la ciudad de Villahermo­sa, en el tercer día de cuarentena por la pandemia del coronavirus.

A escasos días del adelanto de las vacaciones de Semana Santa (20 de marzo al 20 de abril), los vi­llahermosinos se han visto obliga­do al confinamiento y otros tantos han dejado de trabajar.

La irrupción del coronavirus transforma de golpe la actividad educativa, económica, social, cul­tural y tecnológica.

“De un día para otro las cosas cambiaron. Me di cuenta porque empecé a resentir la falta de pa­sajeros. A partir del sábado po­ca gente está usado el servicio de taxi. La mayoría están su casa por el mentado coronavirus”, expresó don Alberto Ovando, chofer de la unidad 5464.

CERRADOS
Los museos La Venta y de Histo­ria Natural “José Narciso Roviro­sa” permanecieron cerrados. So­lamente habían dos comerciantes a fuera de los museos, quienes de­cidieron continuar con su nego­cio de aguas frescas y artesanías, porque son personas que viven al día.

“Si no trabajo, ¿quién me va a mantener? Por eso es que tengo que venir. Nosotros no tenemos una salarios a la quincena, vivi­mos al día como muchas perso­nas”, expresó don Irineo de la Fuente, comerciante.

En los pasillos de las plazas Las Américas, Sendero, Euro­plaza, Altabrisa, se observaban casi ‘deserticos‘. Eran pocos las personas que llegan a comer o comprar alimentos. Las sillas de los “pasatiempos” estaban solas, sin personas. Los cines fueron cerrados por recomendación del gobierno estatal.

“Yo honestamente salí por­que vine a comprar unas cosas. De ahí me regreso. Estoy cons­ciente que debemos cuidarnos. Hay que estar en casa, salí por esta necesidad extrema”, expre­só Sebastiana Gómez.