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Opinión

Mutación y variantes de Ómicron en la quinta ola

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Los virus son “cápsulas” de material genético que necesitan de un hospedero para reproducirse; es decir, requieren de un ser vivo donde alojarse: pueden ser las células de una bacteria, planta, animal o de un ser humano. Una vez que el virus se encuentra en el interior de la célula huésped, se adueña de ciertas proteínas y de la maquinaria química para hacer copias de él mismo muy rápidamente. Todos los virus, incluido el SARS-CoV-2, mutan constantemente. Una mutación es un cambio en la secuencia del material genético, ya que cada vez que se replican haciendo copias de sí mismos, se van generando “errores” en su genoma que se traspasan a las siguientes generaciones. En general, estos cambios no tienen mucha importancia, pero en ocasiones el virus tiene la suerte de mutar de tal manera que fortalece su capacidad de adaptarse y replicarse, aumentando su transmisibilidad o provocando una enfermedad más grave.

El incremento acelerado de contagios de la quinta ola COVID-19 en el mundo muestra gran magnitud de nuevos casos, pero aún sin gran relevancia en hospitalizaciones ni en decesos. Se descarta el riesgo de las pasadas olas, pues existe mayor inmunidad gracias a los altos porcentajes de vacunación y al gran número de personas recuperadas. Además del relajamiento en las medidas de prevención, la causa es la circulación de subvariantes de ómicron, caracterizadas por ser más contagiosas. Centros para control y prevención de enfermedades en todo el mundo reportan que las subvariantes BA.4 y BA.5 de ómicron son las dominantes. Los nuevos linajes de ómicron son más contagiosos y con escape inmunitario, lo que explica el aumento acelerado de nuevos casos y recontagios. Tan solo en Norteamérica, BA.5 representa más de la mitad de los casos. Se han analizado estas nuevas variantes y al compararlas con la ómicron original observan una caída de casi ocho veces en la producción de anticuerpos neutralizantes. Por ello, la OMS ha alertado sobre estas nuevas mutaciones.

De acuerdo con el Consorcio Mexicano de Vigilancia Genómica y la Secretaría de Salud de Tabasco, ómicron y sus sublinajes BA.4 y BA.5 dominan en todo el país. En nuestro estado le siguen BA.2 y BA.2.12. Aunque aún no hay evidencia de que puedan causar una COVID-19 más grave, son mucho más contagiosas. Por lo que se advierte que a medida que más personas se infecten, aumentarán las hospitalizaciones y posiblemente los decesos, aunque de manera discreta. Tabasco observa casi una duplicidad semanal en nuevos casos confirmados, hospitalizados sumando cerca de media centena y tristemente más de un deceso diario en promedio. Acatar las medidas de prevención, proteger a los más vulnerables, completar los esquemas de vacunación y vacunar más jóvenes y niños, serán nuestras fortalezas para trascender hacia el otoño con mejores condiciones y mayor seguridad en la convivencia diaria.

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