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Cultura

Música y danza se quedan sin hogar

El Ágora de la ciudad tiene tres años cerrada, las carreras artísticas se mudaron, pero el espacio dedicado a la cultura se cae a pedazos.

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No hay más pasos de danza, el aire no se alimenta por el sonido de los instrumentos musicales, no hay risas en los pasillos, ni discusiones sobre significados literarios de poemas, mucho menos planeación de montajes de obras o disertaciones artísticas, el Ágora del Estado se encuentra cerrada, abandonada y su espacio solo guarda los recuerdos de las generaciones que egresaron de la licenciatura de Música y Danza.

Desde el 2019, con la pandemia, este espacio ubicado en el interior del parque Tomas Garrido Canabal, en la Ciudad de Villahermosa, el Ágora albergaba en sus instalaciones a las escuelas estatales de Danza y Música, constituidas con registro ante la Secretaría de Educación del Estado de Tabasco en el año 2007, mismas que ahora están en el Ceiba donde no cuentan con espacios decentes para su desarrollo óptimo.

ABANDONADAS

En un recorrido que Grupo Cantón realizó por esta casa de cultura se constató que esta en ruinas, los salones de danza son ocupados como cementerios de sillas que eran ocupadas por estudiantes y ahora solo acumulan polvo; la duela de dos ya presenta daños que no se podrán corregir tan sencillo, incluso en uno ya se ha destruido un pedazo del piso donde bailarinas aprendían los pasos clásicos de esta bella expresión artística.

Los estudios de música están cerrados desde hace dos años, la humedad los envuelve y hace emanar de su interior un olor nada agradable y que denota que el deterioro es tal que será complicado rescatarlos, ya no hay más tonos musicales y si un ambiente desolador.

El auditorio cuenta con 220 butacas y dos camerinos, donde se presentaban obras de teatro, espectáculos dancísticos, conciertos de cámara, recitales poéticos y musicales, conferencias y funciones infantiles de índole local, nacional, regional e internacional, se encuentra poseído por la humedad, polvo y abandono.

La pérgola es preso de las enredaderas que ganan terreno entre los muros de concreto solido que lo componen, la cafetería, área administrativa y sanitarios están en ruinas, en este último espacio la respiración es imposible, los olores que de ahí salen son insoportables, tienen humedad en sus paredes, goteras y están destruidos por completo.

Actualmente los grupos fueron trasladados al Ceiba donde no hay ni los espacios ni las instalaciones adecuadas para que se puedan desarrollar y no se tiene conocimiento que se quiera rescatar en el breve o largo espacio lo que lo vuelve un “Elefante blanco” en el Tomás Garrido.

Las aulas ahora son cementerios de sillas y butacas.

La duela de los salones de ballet están destruidos.

ÁREAS SIN USO

HUMEDAD EN BAÑOS

● La humedad y las goteras están destruyendo el techo.

Las aulas ahora son cementerios de sillas y butacas.

TIENE QUE RECUPERAR SU ESPLENDOR

El maestro Juan Torres Calcáneo, experto en la difusión y el desarrollo de la cultura en Tabasco fue fundamental para el desarrollo del Ágora de Tabasco, bajo su mano se realizan todos los procesos para obtener la validez curricular ante la SEP de la Escuela Estatal de Danza, Escuela Estatal de Música, Promotor Cultural.

“Yo conozco el Ágora desde hace mucho tiempo, yo ahí tomaba cursos que nos mandaban de Bellas Artes, ahí conocimos a unos maestros que eran excelsos, ahí nos capacitaban y así podíamos seguir adelante, conocimos a lo mejor de ese tiempo, teníamos talleres de todo”, señaló Juan Torres Calcáneo.

El experto señala que: “en el Ágora se tienen que seguir impartiendo las licenciaturas de música y danza porque ahí se tienen los espacios pertinentes que fueron diseñados para eso por lo que se tiene que recuperar ese espacio que es de gran importancia para la cultura en nuestro estado”.

Juan Torres Calcáneo fue fundamental en el desarrollo de la cultura en Tabasco, de su intelecto nació el proyecto de constituir los programas de educación que se concretaron en cuatro carreras avaladas por la SEP.

Las aulas ahora son cementerios de sillas y butacas.

MAURICIO VALENCIA | RAÚL CORTÉS
GRUPO CANTÓN

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