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Mujer que con un beso cura…

Cuando Dios creo a la Mujer ya era el sexto día de la creación. En eso llega un Ángel y le preguntó: ¿Por qué gastas tanto tiempo en esta creación?

¿Has visto las hojas de instrucciones especiales para ellas? Según las especificaciones ella tiene que ser lava­ble, pero sin ser de plástico.

Tiene que funcionar, aunque sea con agua y sobrantes de comidas anteriores.

Tiene que poseer un beso que pueda curar cualquier cosa, desde una rodilla raspada hasta un corazón roto.

Tener un regazo que pueda acomodar a cuatro niños a la vez, y todo esto lo hará solamente con dos delicadas manos.

El ángel se maravilló de los requisitos ¡Solamente dos manos! imposible…

¿Y este es solo el modelo estándar? Es demasia­do trabajo para un día, espera a mañana para termi­narla

¡No! Estoy tan cerca de terminarla y se ha metido tan dentro de mi corazón…

Ella se cura sola cuando está enferma y puede trabajar días de 18 horas si su familia lo necesita.

Pero la has hecho tan suave señor… Dijo el Ángel, es suave, dijo Dios, pero fuerte, no tienes idea de que es capaz de lograr o aguantar…

¿Será capaz de pensar? Dijo el ángel, Dios contes­tó: No solamente será capaz de pensar sino también de razonar y negociar.

El ángel notó entonces algo extraño y alargando la mano tocó la mejilla de la mujer, Señor parece que este modelo tiene una fuga, te dije que estabas tra­tando de poner demasiadas cosas en ella.

Eso no es una fuga, es una lágrima, lo corrigió el señor. ¿Para qué sirve una lágrima? Dijo el ángel

Las lágrimas son su manera de expresar su pena, su dicha, su desengaño, soledad, sufrimiento…

Esto impresionó al ángel… ¡Señor la mujer es ver­daderamente maravillosa!

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