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Mueren 350 elefantes en Botsuana, sin causa aparente; autoridades investigan

Los conservacionistas ni siquiera pueden afirmar, porque no se han hecho las pruebas, que lo que afecta a los elefantes sea el temido coronavirus.

Cerca de 350 elefantes murieron en los últimos meses en Botsuana, el país africano con mayor cantidad de paquidermos del mundo. Los animales no tienen signos de violencia y no se atribuyen los fallecimientos a ningún veneno o enfermedad, algo que preocupa gravemente a los conservacionistas.

El Gobierno de Botsuana señaló este jueves en un comunicado que las investigaciones respecto a la muerte sin explicación de los elefantes aún están en proceso. De acuerdo con sus cifras, son 275 elefantes muertos, pero las organizaciones conservacionistas que trabajan en la zona hablan de más de 350.

Las alarmas comenzaron a saltar a primeros de mayo, cuando se localizaron los cadáveres de un puñado de elefantes en la zona del Delta del Okavango y los expertos locales no pudieron conjeturar una causa de la muerte a simple vista.

A mediados de junio, en vista de que el Gobierno de Botsuana no había realizado avances significativos, los ecologistas locales hicieron otra batida.

NO HAY EXPLICACIÓN DE LAS MUERTES

No hay escasez de agua, ni de comida en la zona, ni precedentes que puedan explicar la situación.

Los furtivos ocasionalmente usan veneno para darles muerte y hacerse sus colmillos, pero las sustancias más comunes (principalmente cianuro) también dejan huella en otras especies, como por ejemplo buitres o hienas que se alimentaron de los cadáveres.

En este caso, no hay signos de que lo que mate a los enormes mamíferos esté afectando a ninguna otra especie y todas las muertes se concentran solo en la región del Delta del Okavango.

Tampoco parece haber relación con la presencia de ántrax, una toxina que se encuentra en el medio natural y que en las épocas de escasez de lluvia contamina la superficie y es causa habitual de muerte para la fauna.

LENTITUD EN LA RESPUESTA DE LAS AUTORIDADES

Para los conservacionistas, el Gobierno de Botsuana está siendo “muy lento a la hora de responder”, incluso a pesar de las dificultades causadas por la pandemia de COVID-19.

“La región está cerrada y los recursos son escasos. No tienen la capacidad localmente de hacer todos los test necesarios para identificar el problema y necesitan ayuda. La segunda razón es más política, esta Administración siempre ha cuidado el demostrar a los habitantes rurales que no se preocupan más por los animales que por la gente”, opinó McCann.

El riesgo es que, según este especialista, no se puede ignorar que lo que está matando a los elefantes podría desembocar en una auténtica crisis de salud para toda la fauna salvaje, el ganado e incluso también los humanos.

Los conservacionistas ni siquiera pueden afirmar, porque no se han hecho las pruebas, que lo que afecta a los elefantes sea el temido coronavirus.

Probablemente no es coronavirus, pero tampoco ha sido descartado. Se sabe que puede afectar a los gatos”, puntualizó.

“Necesitamos tener un abordaje de salud unitario con esto: con un medioambiente sano tenemos sociedades humanas también. Tenemos que averiguar qué es esto para que no tenga un impacto negativo en la gente también”, concluyó McCann.

Botsuana, con una colonia de alrededor de 125 mil ejemplares, es el país del mundo con más elefantes. De ellos, un 10 % se encuentra en la zona del Delta del Okavango.

 

Con información de   Noticieros Televisa