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Columnistas

 Momento para saber quiénes somos

En nuestro mundo estamos vi­viendo un acontecimiento es­pecial y terrible, una pandemia que se ha despertado y lo cual provoca una serie de sentimien­tos encontrados, por un lado, se experimenta el miedo, la in­certidumbre, la zozobra, y por otro se busca que sobresalga un sentimiento de ánimo y de es­peranza en medio de esta con­tingencia.

Un elemento que se ha pedi­do en medio de la contingencia es el encierro, puesto que en la medida que menos contacto se tenga con los demás, se va dis­minuyendo las probabilidades de infección, se ayuda a que no se dispare la curva de infección.

Y este encierro provoca otros sentimientos, puesto que uno se puede sentir prisionero, experi­mentar animadversión con los que estamos conviviendo, o sen­tir una gran soledad. Y surge la gran pregunta sobre qué se pue­de hacer en medio de este encie­rro, como salir adelante.

Desde una perspectiva reli­giosa, y por tanto desde la viven­cia de la fe, podemos acercaros a esta situación y descubrir que se puede hacer en medio de es­te encierro. Primeramente, hay que dejar de lado que esto que está sucediendo sea visto como un castigo de Dios, son situacio­nes que suceden en medio del cosmos, y no deben verse como un castigo.

Ahora bien, este tiempo en el que muchos estarán ence­rrados, puede ser un tiempo para tener un momento de si­lencio, y por lo tanto para es­cucharnos, libres de tantos ruidos y actividades externas a nosotros. Un momento para descubrir quiénes somos y por supuesto para que en ese silen­cio seamos capaces de escuchar a Dios, escuchar lo que Dios tie­ne para nosotros.

Podemos tener un espacio para hacer oración, y cuando se habla de oración no se limita so­lamente a repetir algunos rezos que conocemos de memoria o bien que están escritos. Orar es ante todo platicar con Dios, con­tarle como nos sentimos, con­tarle nuestros miedos, nuestras esperanzas, nuestros proble­mas. También es un espacio de intercesión, es decir, une espa­cio para pedir por los demás, en este momento podeos pedir por aquellos que están enfermos, por los que han fallecido, por los familiares de los difuntos, por los que se dedican a cuidar a los enfermos que están lejos de sus hogares para atender en los hospitales a los más necesi­tados y por los que ahora tienen carencia (e incluso apoyarlos si se está en las posibilidades)

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Además estamos en un tiem­po donde existen los medios de comunicación, y hoy día muchos sacerdotes desde sus parroquias trasmiten la cele­bración de la misa, momentos de oración y reflexión. Incluso los domingos por la TV abierta se trasmite la misa.

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