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Seguridad

Migrantes vivieron un infierno

Los videogrababan para exigir rescate a familiares en Estados Unidos. Detiene a dos teapanecos.

TEAPA, TABASCO. – El viaje montado por horas arriba de la bestia había sido pesado. Para mantenerse alertas no habían podido pegar el ojo. Como habían oído contar historias de sin papeles que, a medio camino se caían de los carro-tanques vencidos por el sueño, decidieron pasar la noche junto a las vías del tren para descansar y después continuar su camino al norte. Ninguno había estado nunca antes en aquel lugar, ni les interesaba saber sobre éste, solo deseaban retomar fuerzas. Apena se habían acomodado en la estación cuyo letrero decía «Teapa», dos camionetas negras salieron de una calle polvosa y los cercaron. Un grupo de hombres con armas de alto poder apuntó al grupo, y comenzó a subirlos a las unidades de vidrios polarizados.

De la docena de hondureños, guatemaltecos, salvadoreños y beliceños que eran, sólo quedaron cinco, los demás pudieron escapar entre la polvareda y los caminos de grava. Los atrapados pensaron que su aventura había terminado demasiado pronto y que tras una parada en migración serían deportados. Las camionetas negras anduvieron por calles estrechas de la ciudad y en alguna de ellas, el convoy se introdujo a un edificio naranja, a cuya entrada se leían unas letras pintadas en verde sobre un fondo blanco: Auto Hotel El gato, Servicio las 24 horas. No los habían atrapado agentes de migración, sino secuestradores.

LOS GRABABAN PARA PEDIR RESCATE

La habitación es calurosa, y más tratándose de que en ella viven cinco personas, todos hombres de entre 20 y 35 años. Les tienen prohibido hablar entre sí, y pasan el día sentados en el piso, esperando una llamada que los salve del encierro. A cada uno le tocará su turno para hablar frente a la cámara. Sus captores los obligarán a pedir dinero a sus parientes en Estados Unidos para que puedan ser liberados. A ellos proporcionan una cuenta bancaria, donde depositar el pago fijado. Quienes se niegan a dar el número de sus familiares en Carolina del Norte, Nueva York o California, reciben una paliza hasta que por fin ceden.

Pasan semanas para que alguno de los cautivos pueda abandonar aquel infierno. Los capturados a veces hasta los hacen grabar una docena de videos para que sus parientes no demoren el rescate. Quienes llegan vivirán un infierno, que aún después, cuando los plagiarios obtienen el dinero y los liberan, las víctimas no olvidarán.

DETIENEN A DOS

Agentes de la Fiscalía Especializada para el Combate al Secuestro y la Extorsión rodean sigilosamente el Auto Hotel El gato. Meses atrás, recibieron una denuncia de un inmigrante que logró huir en el momento en que los plagiarios cargaban con sus compañeros. La víctima refirió haber visto las unidades introducirse al establecimiento. Tras una labor de vigilancia, los agentes detectaron movimientos sospechosos en dos de las habitaciones. Además, el consulado de Honduras en Tenosique confirmó la desaparición de varios de sus connacionales en tierras tabasqueñas.

A una señal del comandante, el equipo antisecuestro entra rápidamente al motel y detienen a dos hombres que al parecer vigilaban las habitaciones de los rehenes: de nombre Carlos Manuel «N» y Benjamín «N». Cinco catrachos fueron liberados, entre ellos, el joven cuyo familiar también sin papeles había sido interpuso la denuncia y alerta.

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