Connect with us

Hola, que estas buscando?

septiembre 27, 2021

Columnistas

¡Mejora tu carácter!

¿Por qué soy así? ¿Por qué reac­ciono de esta manera? ¿Por qué no puedo cambiar? Esas son al­gunas preguntas que nos hace­mos cuando tenemos problemas con nuestro carácter y este nos pone en situaciones comprome­tedoras frecuentemente.

Además, las personas huyen de quienes tienen mal carácter, igual que huirían de un volcán en erupción. Si no controlamos nuestro carácter, la gente huirá de nosotros. Las Escrituras acon­sejan que no te juntes con los que tienen mal carácter y que no te hagas amigo de personas agresi­vas Prov. 22:24.

¿Qué podemos hacer?

Fija metas. No digas: “Es que yo soy así”. Esfuérzate por mejo­rar y date un tiempo para lograr­lo. Empieza por una semana, por ejemplo. Y no olvides anotar tus progresos. Cada vez que te eno­jes, apunta: Qué fue lo que ha ocu­rrido, cómo has reaccionado, cuál hubiera sido una mejor reacción y por qué. Entonces intenta recor­dar tus notas la próxima vez que te enojes. Como sugerencia ano­ta también las veces en que logres controlarte y escribe cómo te sen­tiste. Colosenses 3:8.

Cuenta hasta diez. Cuando al­go o alguien te moleste, no digas lo primero que se te ocurra. Deten­te y respira hondo, respirar pro­fundo da tiempo de pensar antes de decir o hacer algo de lo que des­pués puedas arrepentirte. Pro­verbios 21:23.

Mira los dos lados de la mone­da. Puede que en ocasiones te en­fades porque solo ves un lado del asunto: el que te afecta a ti. Trata de ver el otro lado del problema. Aun si alguien nos trata mal, nor­malmente hay alguna explica­ción, y pensar en la otra cara de la moneda puede tranquilizarle un poco. Proverbios 19:11.

Aléjate del problema. La Es­critura aconseja: “Antes que haya estallado la riña, retírate” Pro­verbios 17:14. A veces, lo mejor es alejarse cuando las cosas se em­piezan a poner feas. Pero luego no te quedes pensando en el pro­blema, pues te vas a enojar más. Mejor pon tu mente y corazón en otra cosa: Orar, leer, cantar, etc. te quitará del asunto que te molesta y te pondrá en otro canal.

¡Olvídalo! La Escritura dice: “No pequen. Mediten en su cora­zón … y callen” Salmo 4:4. Lo que se dice en este texto, no es que no te enojes. El problema es cómo vas a actuar cuando te enojes. Si lo haces, no debes dejar que tu enojo te controle a ti; tú debes ser el que lo controle.

Te puede interesar

Advertisement