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BENITO RAMÓN GARCÍA / MÉDICO

“Me contagié en un hospital, pero me recuperé con plasma”

“Es desesperante, aterrador, porque la incertidumbre de la evolución de la enfermedad no es algo que podamos controlar”.

Benito Ramón García pasó de ser médico cirujano a paciente Covid.

El ocho de julio pasado tuvo que ser hospitalizado en el ‘Juan Graham’ porque disminuyó la oxigenación de sus pulmones, además presentaba fiebre y dolor de cabeza, los síntomas propios del Coronavirus.

Está seguro de que se contagió en alguno de los hospitales del ISSSTE o del Seguro Social, pues atendió a varios pacientes con Co­vid porque necesitaban una ciru­gía de urgencia.

Al igual que muchos héroes de la salud, su responsabilidad es salvar la vida de los pacientes, y gracias a la aportación de plaque­tas o plasma de un paciente que superó el Covid, logró combatir la enfermedad.

 

—¿Qué se siente ser un paciente Covid?

No es fácil, porque puede tomar muchas vertientes. En mi caso la enfermedad fue con manifesta­ciones severas.

Presentaba falta de aire y otros síntomas de gravedad. Es des­esperante, aterrador, porque la incertidumbre de la evolución de la enfermedad no es algo que po­damos controlar, es lo más difícil. Causa ansiedad, desesperación, hasta cierto grado depresión.

 

—¿Dónde te contagiaste?

Soy médico especialista. Soy ci­rujano general y trabajo en dos instituciones de salud, en el Segu­ro Social, en el ISSET y tengo mi práctica privada.

Entonces, a ciencia no sé dón­de me contagié, pero tengo la certeza que fue en alguna de las dos instituciones.

En el trascurso de la pandemia yo seguí operando, porque una de las actividades en los hospitales es esa: de operar a pacientes. Incluso hubo varios pacientes confirma­dos con Covid.

 

—¿Te hospitalizaron?

Estuve siete días en el hospital ‘Juan Graham’. Ingresé el ocho de julio, porque como lo había dicho, me faltaba aire y tenía sínto­mas de gravedad.

Digamos que tres días des­pués del contagio rápidamen­te tuve los síntomas.

Mi esposa Elizabet Gua­dalupe Sáenz también se contagió, ella es médico, pero no tuvo la necesidad de ser hospitalizada. Tuvo sínto­mas muy leves.

 

—¿Cómo fue la atención de los médicos?

Quiero ser muy enfático. Tengo buenas experiencias del hospital ‘Juan Graham’.

Me tocó estar como pacien­te, del otro lado, y la atención de los médicos, enfermeras, camilleros, del personal de limpieza, es buena.

No sólo para mí como doctor sino para todos los pacientes. La atención es de primer nivel.

El hospital está equipado, tiene aparatos y tecnologías de primer nivel.

Vi a pacientes que ingresa­ron más graves que yo y fue­ron mejorando. En cuanto a medicamentos y protocolos, es excelente.

Hay medicamento para to­dos. A todos se les trata de la misma manera. Mi reconoci­miento para el hospital y para todo el personal.

 

—¿Cómo superaste el covid?

Los tratamientos son para cuestiones de los síntomas. Tuve dolor de cabeza, fiebre dos o tres días.

Mi deterioro fue rápido. En el hospital hubo un protocolo de tratamiento con plasma de pa­ciente recuperado de Covid, que si bien no es un tratamiento esta­blecido, es un protocolo que está en investigación, junto con otros medicamentos modulares.

Yo te diré que después que ingresé, tenía dificultad para respirar y fiebre, en la primera trasfusión de plasma me ayudó muchísimo.

Ese protocolo de plasma es fabuloso. Incluso yo le digo a los pacientes recuperados de Covid que vayan a donar plasma. Tam­bién me dieron antibióticos, otro medicamento por ahí que se me escapa.

 

—¿Qué mensaje le darías a los tabasqueños?

Es difícil. La principal expe­riencia que recojo de todo esto es que el tabasqueño que está en la calle por necesidad de trabajar, que tiene que llevar el sustento a su familia, es un riesgo, entre co­millas, justificado.

No todos tienen la bendición o las facilidades para quedarse en casa. Sin embargo, es difícil, porque, aunque las personas es­tán en casa, sigue haciendo re­uniones, se aglomeran para ir a cuestiones que no son vitales.

El que pueda quedarse cui­darse y quedarse en casa, que lo haga. El que tenga la necesidad de salir que se cuide y se proteja. Porque al final de cuenta la en­fermedad del covid no respeta sexo, creencia.

Pero en conclusión puedo decir que ninguna cantidad de dinero, ningún beneficio econó­mico o material que pueda uno obtener, vale la pena. De verdad que, dejar desamparada a la fa­milia por dinero, no vale la pena.