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Más allá del hambre

Nosotros como seres humanos no sólo ingerimos alimentos cuando tenemos la necesidad fi­siológica de hacerlo.. más allá del hambre, podemos buscar comi­da por costumbres, aburrimien­to e incluso por emociones.

En un enfoque más específi­co entre las emociones y alimen­tación hay un estrecho vínculo y es por eso que existe algo lla­mado “alimentación emocional” que no es otra cosa que comer a causa de estímulos emociona­les, es decir, se trata de aquel acto de comer originado en diferentes sensaciones, estados de ánimos, experiencias u otros estímulos que afectan nuestras emociones.

Entonces, definitivamente nos interesa aprender a recono­cer la diferencia entre el hambre emocional y el hambre homeos­tático.

En tiempos difíciles donde la angustia y desesperación se han vuelto nuestros mejores amigos, hace que la hormona del cortisol, más conocida como la hormona del estrés, se segregue y afecte negativamente a nuestro orga­nismo principalmente al cere­bro, al metabolismo y al sueño.

Una de las formas de bajar el cortisol es con comida. Es por eso que cuando sucede esto NO estamos buscando alimentos, estamos buscando sentirnos mejor.

Una buena estrategia desde el lado psicológico es llamar a un amigo; hacer ejercicio… cada uno tiene que encontrar y generar ese confort y placer más allá de los alimentos.

¿Qué es lo que verdadera­mente hay que comer en cuaren­tena? La realidad es que no solo por cuarentena, siempre debería ser una buena, variada, y equili­brada alimentación incluyendo todos los grupos de alimentos y además una buena higiene, tanto de la cocina como de las manos.

VEGETALES. Como horta­lizas y frutas de estación y de di­ferentes colores. Siempre que se pueda.

FRUTOS SECOS Y SEMI­LLAS. Una de las característi­cas principales de las semillas es el efecto “crunch” que nos envía un estímulo completo de satis­facción, puede ser un buen aliado y con un mejor aporte nutricio.. OJO que sea mejor no quiere de­cir que podemos abusar de este, la clave siempre será el equili­brio.

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