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Raymundo Vázquez Soberano. Historiador.

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María Rita Pérez, el amor y la lealtad por la independencia

En colaboraciones anteriores se ha insistido en que la llamada historia oficial mexicana ha desestimado o minimizado la participación de las mujeres en los procesos medulares relacionados con la construcción de la nación. Es el caso de movimiento de independencia nacional en el que solo se destaca la participación de un selecto grupo de féminas -Josefa Ortiz de Domínguez, Leona Vicario entre otraselevadas al rango de heroínas nacionales. Dejando en el olvido a un número considerable de mujeres que al igual o quizá en mayor medida que las mencionadas tuvieron una participación destacada en la derrota del imperio español en el virreinato de la Nueva España.

Dentro de ese grupo de féminas que permanecen ignoradas y que experimentaron el proceso independentista ya sea como rehenes, violentadas, secuestradas, sufriendo el asesinato de familiares, enjuiciadas o sentenciadas a muerte; se encuentran Mariana Rodríguez del Toro, María Manuela Medina, María Tomasa Esteves y Salas, Gertrudis Bocanegra y María Rita Pérez de Negrete a quien se dedica este trabajo.

María Rita de la Trinidad Pérez Franco Jiménez nació en 1779 en Cañada del Cura, San Juan de los Lagos en la región noreste de Guadalajara. Hija de José María Pérez y Rafaela Jiménez ambos integrantes de familias adineradas y respetables en la región de La Laguna. El 1º mayo de 1799, poco antes de cumplir los veinte años contrajo matrimonio con Pedro Moreno, rico hacendado y comerciante de Lagos, luego de una dispensa matrimonial ocasionada por su parentesco en cuarto grado de consanguinidad.

María Rita de la Trinidad Pérez Franco Jiménez.

A partir de su matrimonio su vida se vinculó de manera indisoluble a la de Pedro Moreno, los primeros años de casados transcurrieron con tranquilidad; sin embargo, ambos eran proclives a los asuntos políticos y partidarios del movimiento de Independencia. De inicio no participaron en el proceso independentista, fue hasta 1814 cuando Pedro Moreno decide participar en el movimiento insurgente. Desde su hacienda de La Sauceda le envió una carta a María Rita en la que le externaba su resolución a la vez que le expresaba que “ella era libre en conciencia para seguirlo ó para quedarse con sus hijos en Lagos ó en San Juan de los Lagos al lado de su madre”. Al enterarse de la decisión de su esposo, conociendo su temperamento resuelto, no intentó persuadirlo para que desistiera de la decisión tomada, al contrario, decidió apoyar a su cónyugue y acompañada de sus hijos partió de Lagos para unirse a él en la hacienda La Sauceda y participar en el movimiento insurgente.

MUERE SU HIJO DE 15 AÑOS

El matrimonio Moreno incursionó en el movimiento guiado por su anhelo independentista, su posición social y económica era buena, poseían una fortuna considerable; vivían muy bien; eran dueños de extensas porciones de tierra, entre las que destacaban las haciendas La Sauceda y La Daga, el Llano de los Coyotes, además un sitio de ganado mayor y miles de semovientes.

Tres años duró el movimiento insurgente encabezado por Pedro Moreno en las accidentadas sierras de Guanajuato y Comanja, en esta última estableció su fortaleza en el sitio llamado el cerro de El Sombrero. María Rita que durante ese tiempo permaneció a su lado, estuvo expuesta a los peligros de los enfrentamientos armados y aunque no participó en combates, se mantuvo firme alentando a los combatientes, curando las heridas de los soldados, auxiliando en sus últimos momentos de vida a los agonizantes.

María Rita en compañía de sus hijos sufrió las crueldades de la conflagración. Llegó el momento en que el matrimonio considerando que su hija menor de dos años de edad, no podía soportar tantas penurias y horrores decidieron entregarla en custodia al padre Ignacio Bravo, quien residía en la hacienda de Cañada Grande. Por desventura los realistas capturaron al sacerdote Bravo y la niña y propusieron a Moreno un intercambio de prisioneros, éste rechazó la propuesta apoyada por María Rita, entonces el cura fue encarcelado y la niña estuvo a punto de ser decapitada pero por fortuna salvó la vida, aunque estuvo retenida por los realistas por muchos años. María Rita también rechazó el indulto que se le ofrecía para ella y su familia a cambio de desistir de la causa insurgente abanderada por su esposo, por lo que los bienes de ambos fueron decomisados por el gobierno virreinal. María Rita sufriría otra pena: la de presenciar en 1917 la muerte en combate de su hijo Luis de quince años.

LA HACEN PRISIONERA CON SUS 4 HIJOS

A finales de junio de 1917, el fuerte de Pedro Moreno estaba sitiado por el ejército realista y aunque los insurgentes presentaron férrea defensa rechazando al enemigo, paulatinamente fueron diezmados, acumulando un número considerable de heridos que en medio de un ambiente insalubre ocasionado por una gran cantidad de cadáveres sufrían de infecciones, hambre, sed, cansancio e insomnio, En medio de esta atmósfera los niños, mujeres y hombres débiles carecían de fuerzas y sentido, y otros no podían siquiera empuñar sus armas. Fue entonces, cuando entre el 19 y 20 de agosto Pedro Moreno y sus hombres decidieron romper el sitio, acción de la cual se percataron los realistas causando a los insurgentes en su retirada un impresionante número de bajas y capturando a la mayoría de ellos.

María Rita y sus hijos, al no poder cruzar el cerco realista, retrocedieron al fuerte, se encontraba embarazada y tenía dos hijos nacidos durante la campaña, de manera que cuando los realistas ocuparon el campamento la encontraron en compañía de sus cuatro hijos y sus sirvientes, fue detenida con sus acompañantes y conducida prisionera a León. Al poco tiempo uno de sus hijos menores murió y ella a causa del maltrato abortó, enseguida se dio la orden para que se le trasladara a la capital del virreinato, pero por su delicado estado de salud la orden no se llevó a efecto, días después falleció otro de sus pequeños hijos.

SE QUEDA VIUDA

Mientras estaba encarcelada, su esposo le escribió una carta de la cual se reproduce un fragmento, “[…] un fondo de sufrimiento y de profundidad vale un mayorazgo, y es la única felicidad de la que se puede disfrutar en la turbulenta época que nos ha tocado: ármate de tan fuerte escudo, y todo será para ti llevadero”. Al poco tiempo le enviaría otra misiva, en la que le expresaba “[…] “Te escribo para que sepas que estoy bueno, y con la vista de mis letras depongas toda idea funesta, que sólo podrá originarte alguna enfermedad. Da mil abrazos á L. y otros tantos á M.—Tu C. P”.

Algunas semanas después se enteraría que Pedro Moreno había sucumbido el 27 de octubre de 1817 ante el ejercito realista. María Rita, viuda de Moreno estuvo encarcelada hasta junio de 1819 y se retiró a vivir en una casa heredada de sus padres en San Juan de los Lagos. El historiador Luis Alberto Vázquez, comenta que no todo fue amargura para María Rita, “[…] el 9 de abril de 1829, el Congreso de Jalisco decretó el cambio de nombre de la villa de Santa María de los Lagos por: “Lagos de Moreno” en honor a su preclaro hijo Luis.” María Rita Pérez de Moreno representa un ejemplo de amor a la patria, de lealtad a los ideales independentistas, a su esposo y su familia. Mujer a quien no hizo desistir ni el hambre, ni la sed, ni la fatiga, ni el perder temporalmente a su pequeña hija. Luego de su viudez vivió sin rencores hacia quienes le había hecho daño, sin arrepentimiento de las decisiones que durante su vida tomó. Falleció el 27 de agosto de 1861.

tabascohoy.com

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