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María Chonita me quiere gobernar

UNO: Que patético es ver a una mujer en la picota del escarnio público. Uno respeta a las mujeres, las ama, las pondera y las hace reinas. El voto popular fue magnánimo con ella: la hizo reina. ¿En dónde falló? Olvidó que ella no era nadie sin Andrés Manuel. DOS: El presidente López Obrador, quizá no lo crea pero su sueño de ver un Tabasco sin corrupción tendrá que esperar. Su propósito de conseguirlo a corto plazo será solo una quimera. La presidente de Jalapa, María Asunción Silván se lo está demostrando. Es una desgracia para un presidente de la república honesto tener que compartir el poder con tipos (as) deshonestos (as).

No es una situación original la creada por doña Chona. Simplemente es una de las presidentes municipales más torpes por no decir un calificativo procaz. En Tabasco prácticamente solo dos municipios se salvarían de esta sucia práctica manejando los recursos. Su servidor por ejemplo, ya ha escrito en otras ocasiones de actos deshonestos donde los presidentes municipales “se rolan” sus negocios.

Los “contratistas” de Chucho Selván “trabajan” en Huimanguillo; los de Carmito Torruco en Comalcalco; los de Guadalupe Cruz Izquierdo, la de Centla en Tacotalpa y los de Tacotalpa en Jalpa de Méndez. Ese es el modus operandi de una banda de rateros que traicionan la buena fe y la honestidad de Andrés Manuel López Obrador.

Negocios chuecos a lo bestia. Pero hay otros negocio (el robo hormiga) donde la pepena quincenal deja pingües negocios a los presidentes municipales. A los funcionarios intermedios se les hace firmar por un sueldo de 30 mil pesos mensuales, pero solo se les paga la mitad. Aquí quien pierde es el funcionario menor al que el SAT requerirá para que pague los impuestos. A Chonita la descubrieron por pendeja. Pero todos los otros presidentes hacen lo mismo. Y haría bien Nicolás Bellizia (y los diputados del PRI) en quedarse calladitos. No tienen poder de convocatoria para hablar de lo que ellos hicieron en su tiempo de presidentes. Una manera de hacer política es quedarse en posición de ¡firmes, bien peinados y calladitos!…

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