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Director Miguel Cantón Zetina
Ángel “N”

Mancilla a hijastra

Ángel “N”, de 37 años, es indiciado por pederastia. Lo denuncia la víctima de 11 años. Podría alcanzar 18 años de cárcel.

VILLA LUIS GIL PÉREZ. Doña María Candelaria nunca pensó que fuera a oír algo peor que el COVID, en la villa Luis Gil Pérez –a unos 15 minutos de la ciudad de Villahermosa–, lugar donde vive desde hace algunos años. Pero el llanto de su hija la noche del pasado lunes 3 de agosto la dejó perpleja y abrió una trage­dia que aún no acaba.

Su pequeña, producto de una relación anterior, rompió en llanto a la hora de la cena. Al principio la madre no entendía bien de qué se trataba. Pensó que a su hija le habían caído mal los alimentos o que las largas horas de confinamiento que lle­van comenzaban a hacer estra­gos, a estresarla. Hubiera sido mejor todo eso a captar entre el llanto de su niña lo que pasaba.

No cabía en su cabeza. Su hija estaba acusando a su actual pareja de haberla ultrajado dos veces ese día. ¿Cómo podría haber hecho aquella monstruo­sidad quien era su pareja des­de hacía dos años? ¿Cómo era posible que alguien de 37 años, grande y ya vivido se hubiera aprovechado de una inocente con apenas 11 años de edad? Sin­tió una furia inconte­nible, ganas de tenerlo entre sus manos olo­rosas siempre a lejía y ahogarlo. Pero hacía un par de horas que Ángel se había despedido de ellas y había salido tranquila­mente por la puerta hacia su trabajo, en el fracciona­miento Bosques de Araba, en la ranchería Boquerón, donde era vigilante de se­guridad.

La pequeña terminó por confesar que otros días su padrastro también le ha­bía hecho lo mismo, y que no había dicho nada por miedo a lo que pudiera pasar. Ma­ría Candelaria abrazó a su hija fuertemente para consolarla, para hacerle ver que estaba con ella, que no dudaba una sola pa­labra de lo que le contaba. Lue­go asió a su pequeña de la mano y salieron del hogar hacia el par­que central de la villa.

Al principio no sabía bien a bien lo que haría, pero cada que bajaba la mirada para ver a su pequeña limpiarse la carita mojada por las lágrimas, una firmeza guiaba sus pasos. Al abrirse la plaza desierta se diri­gió hacia la caseta de vigilancia y pidió ayuda.

La tragedia de la madre e hija integraron la carpeta de inves­tigación CI-FVSV-830/2020, con la que el juez no dudó en determinar que había elemen­tos suficientes para detener de inmediato al indiciado.

El probable delito y su con­dena lo establece el Código Pe­nal del Estado de Tabasco, en su Artículo 209 Bis: “Se apli­cará de 9 a 18 años de prisión y 750 a 2,250 días de multa, a quien se aproveche de la con­fianza, subordinación o supe­rioridad que tiene sobre un menor de 18 años, derivada de su parentesco en cualquier grado, tutela, curatela, guarda o custodia, relación docente, religiosa, laboral, médica, cul­tural, doméstica o de cualquier índole y ejecute, obligue, in­duzca o convenza a ejecutar cualquier acto sexual, con o sin su consentimiento”.

Ángel tuvo este lunes la jor­nada de trabajo más corta de su vida. Se había instalado en la caseta de vigilancia y casi eran las nueves y media de la noche y estaba por salir a dar su primer rondín cuando vio a los azules de la Policía Estatal Preventiva acompañados de su mujer. Supo que venía por él y quiso volar para que no le dieran alcance. Su humanidad no alcanzó a es­capar. Con las esposas a su mu­ñeca fue entregado a la Fiscalía General del Estado (FGE) como presunto responsable de pede­rastia. La hija de María Cande­laria fue internada en el Hospi­tal Rodolfo Nieto Padrón para ser atendida. Ambas recibirán apoyo psicológico de la Unidad de Perspectiva de Género, de la Secretaria de Seguridad y Pro­tección Ciudadana.

El «angelito» no saldrá ya de las rejas.

 

LO QUE DICE LA LEY

«Se aplica­rá de 9 a 18 años de pri­sión y 750 a 2,250 días de multa, a quien se aproveche de la confian­za, subordina­ción o supe­rioridad que tiene sobre un menor de 18 años, de­rivada de su parentesco en cualquier grado, tute­la, curatela, guarda o cus­todia, relación docente, reli­giosa, laboral, médica, cul­tural, domés­tica o de cual­quier índole y ejecute, obli­gue, induzca o convenza a ejecutar cual­quier acto se­xual, con o sin su consenti­miento»

Código Penal de Tabasco

Artículo 209 Bis

 

(Con información de Carlos Coronel)