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La Sierra

Madero, una comunidad inhabitable en la Sierra

A casi mil metros del nivel del mar, entre cerros, el ejido Francisco I. Madero ‘muere’ ante la inestabilidad del suelo que ya no es habitable.

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Es junio. A casi mil metros sobre el nivel del mar, entre los cerros, el calor agobia. Subiendo por un camino mayormente de terracería golpeado por continuos deslaves se llega al ejido Francisco I. Madero, habitado por unas 80 familias. Es una localidad que al paso del tiempo ha dejado de ser habitable para las familias.

La razón es la inestabilidad del suelo, que ocasiona daños a las viviendas. “Aquí ya no se puede tener casas de material, porque las paredes se parten, se hunden los pisos, se forman grietas y te quedas con el miedo que se te venga encima”, dice José Pérez López, un hombre de 67 años, quien es nativo del lugar.

Cuando se casó su papá le dio un lugar en su terreno para que ahí se estableciera con su familia, pero era muy reducido y decidió comprar en la parte más alta del cerro, donde con mucho esfuerzo construyó una casa con techos de láminas, pisos y muros de block.

DAÑOS POR FRENTES FRÍOS

En 2019 una gran tormenta ocasionó lluvias torrenciales. “Llovió sin descansar y la casa tronaba, se jalaba la lámina del montén, un montén se volteó y se estremecía donde se movía. Me tuve que salir porque sino me iba a aplastar”, recuerda. Su vivienda quedó semi destruida. Decidió quitar las láminas y con tablones improvisó un cuarto en el área que ocupaba la cocina. Un pedazo de tela hace las veces de puerta y de cortina.

Donde antes estaba su dormitorio solo hay cacharros, ropa inservible; basura. Y uno de los pasillos dos costales tendidos donde pone a secar cacao. Vive de lo poco que logra cosechar en su parcela. “Aquí estamos pero se llueve bastante y escurre por todos lados, por debajo la tierra se viene todo”, expone Asunciona Vázquez, la esposa de José. Ellos no tienen ningún otro lugar a dónde ir y viven esperanzados a que un día les llegue una ayuda para mejorar su casa. Dicen que no son beneficiarios de ningún programa social, sus nietos no reciben becas a pesar que son pobres y el programa Sembrando Vida tampoco los favoreció.

VEINTE VIVIENDAS AFECTADAS

En el ejido Francisco I. Madero se cuentan por lo menos 20 viviendas afectadas por hundimientos. “Son casas que están rotas, de hecho hay muchas casas que ya no están habitadas por la misma situación de que el suelo se volvió muy inestable”, refiere Luis Enrique Moreno López. Esta problemática ha afectado la infraestructura pública. La cancha deportiva está inservible desde 2007. El puente principal de acceso al ejido se ha estado socavando y algunos de los barandales ya colapsaron; tuvieron que ser sustituidos con troncos. “Cuando hay lluvias se vuelve imposible caminar por aquí, tenemos que ir veredeando para pasar y son días y hasta semanas que pasamos aquí”, comenta Jesús Gabriel.

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