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julio 30, 2021

Lo apalean en Pechucalco.

Cunduacán

Macheteó a su vecino y lo linchan, en Cunduacán

Abenamar «N» lesionó a Luis Alberto «N». La comunidad enardecida le acomoda una arrastriza. Queda detenido por la Fiscalía.

CUNDUACÁN, Tabasco. — El cuerpo de Abenamar «N» quedó todo magullado por los golpes que le propinaron los vecinos de Pechucalco Primera, sección El Drén.

No le fue tan mal si se toma en cuenta que horas antes él mismo había macheteado a don Luis Alberto González García, un vecino de esa comunidad que fue trasladado en una ambulancia con carácter de urgente al hospital regional de la cabecera municipal.

Al «Pedro Navajas» de Cunduacán, los enardecidos pobladores no le dieron ningún planazo y pudo ir, aunque adolorido de las costillas, espaldas y cuello, por su propio pie al mismo nosocomio donde ya atendían a su víctima.

Sus brazos y piernas tenían cortadas profundas, hechas al momento de chocar su peso con la gravilla suelta de la calle y por la arrastriza que le dieron unos metros antes de ser amarrado de las manos. Su espalda y vientre desnudos quedaron surcados de arañazos y rasguños.

LE COSEN EL BRAZO

En la sala de Urgencias, Abenamar fue atendido por una enfermera, su espalda, a pesar de sentirla entumida por la tundiza, se estremeció al frío contacto con el mueble.

Sobre su piel sobresalían unas cicatrices que también le habían causado mucho dolor en su pasado. Heridas al rojo vivo, cuya sangre fue cuajando hasta volverse una costra rugosa que un día cualquiera, sin percatarse de ello, se desprende para siempre.

Y lo único que queda en la piel es una anomalía, una imperceptible deformación, que como un veneno va corroyéndolo la sangre hasta envenenar el alma.

—¿Siente su brazo? —le pregunta la enfermera para saber si la anestesia ya pegó y empezar a suturar.

El siente las yemas de los dedos suaves de la enfermera, pero sólo le atina a decir que ya no siente nada. Y es verdad.

QUEDÓ A DISPOSICIÓN DE LA FISCALÍA

Al salir del consultorio con el brazo izquierdo vendado, lo espera un agente de seguridad en la sala. Sin que se lo digan, el lesionado se sienta en la banca de madera, que a esa hora de la tarde —miércoles 14 de julio— está vacía.

El agente le explica que lo van a detener para presentarlo ante la Fiscalía y se determine su situación

A Abenamar se le enchina la piel, pero no es por lo que podría esperarle frente al juez, sino porque su torso al descubierto y sus pies descalzos sienten el intenso frío de la sala climatizada.

FRANCISCO TRIANO
GRUPO CANTÓN

tabascohoy.com

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