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Los tres jinetes del Apocalipsis

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En la era moderna vivimos con grandes comodidades y a una velocidad nunca antes vista, gracias a los avances tecnológicos de toda índole que se desarrollaron durante los siglos XX y XXI.

Las comunicaciones, el desarrollo de software y hardware hoy nos tienen conectados permanentemente, con la posibilidad de llevar a cabo tareas altamente complejas desde un teléfono inteligente y sin salir de casa.

La famosa globalización no solo se entiende como un mundo integrado comercialmente hablando, con movilidad de personas y mercancías más sencilla, a costos menores por volúmenes de transporte y acuerdos arancelarios, implica también la comunicación de todos los seres humanos cada vez a costos más bajos y permitiendo una difusión comercial, cultural y hasta personal, cada vez más efectiva.

Todo esto tiene costos, porque nada viene gratis en este mundo.

Tu teléfono por ejemplo, o la computadora en la que trabajas, se vuelven obsoletos muy rápido. Y, ¿dónde crees que terminan esos aparatos? En el mejor de los escenarios, tienen partes que se reciclan y se reutilizan, pero esto sucede en los países desarrollados únicamente.

¿Cuántos cargadores de diferentes aparatos tienes que ya no usas? Me refiero a teléfonos, computadoras, audífonos, etc. Todo eso, aunado a la gran cantidad de desechos que generamos 7 mil millones de seres humanos, está destrozando los ecosistemas.

La globalización genera riqueza, pero exacerba la codicia, relaja los escrúpulos y la tecnología nos hace todo más fácil.

En el camino, el calentamiento global avanza sin control. Los gases que emite la industria para poder satisfacer las crecientes necesidades de las personas, los desechos de materiales tóxicos, la explotación del subsuelo para extraer litio y otros materiales que requieren los celulares y las computadoras, generan explotación laboral y están destrozando el ambiente.

Los tres jinetes del Apocalipsis moderno son la tecnología, la globalización y el calentamiento global. Nuestra propia genialidad nos está matando.

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¡Llévelo, llévelo!

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Los gobernadores de Nuevo León, Samuel García y Mariana Rodríguez Cantú confundieron al DIF de su estado con una tienda de mascotas o con un tianguis popular, donde los marchantes gritan: ¡llévelo, llévelo!

Se llevaron a un niño a su casa “por unos días”, cual si se tratara de una mascota, contando con un permiso especial de la institución que, por obvias razones, nunca lo iba a negar. ¡Imagine usted esta barbaridad!

Cualquier psicólogo puede dar una opinión profesional informada, en la cual no recomendaría sacar de su entorno a un niño para que, por solo unos días, viva en un ambiente completamente distinto para después regresarlo a su vida habitual.

Esto es un claro ejemplo de lo que el poder logra en las personas. A los inteligentes los vuelve idiotas y a estos últimos los vuelve locos.

Sin importar cuántos seguidores tenga en Instagram la pareja gobernante de Nuevo León (porque gobiernan en pareja en abierto caso de nepotismo), esta acción refleja su novatez y falta de oficio para las lides políticas y del poder.

Ser influencer no es lo mismo que ser estadista, y tener muchos seguidores y likes no implica que hagas las cosas bien, a veces solo puede significar que tu base crítica de seguidores son personas con muy poca educación, formación y cultura, es todo.

Ése es uno de los enormes defectos de la democracia, donde gobiernan los más populares, no los mejores, aunque a veces los más populares sean nocivos, demagogos y egocéntricos.

Nadie puede negar que la manera en la que la pareja maneja su comunicación es algo totalmente nuevo. Su edad y sus antecedentes permiten que lo que están haciendo en la materia se vea “natural”. Querer copiar ese formato si se es un político tradicional, solo puede conducir a la debacle. Pero en su caso “venden” frescura, juventud e ímpetu por cambiar las cosas, situación que hasta el momento parece ser bien recibida por los neoleoneses.

No sucederá nada como es habitual en México, pero esto debiera ser una llamada de atención para la pareja gobernante en el estado más importante del norte del país, si pretenden pelear por la silla grande en 2024. Aquí no hay lugar para ese nivel de tonterías, ni de ausencia de criterio básico, sin importar lo que te digan tus fans en Instagram y TikTok. Pobre México.

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Los propósitos de 2022

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Cada año que comienza tenemos la costumbre de hacernos propósitos que rara vez cumplimos. Comenzando con la siempre presente determinación de hacer ejercicio, cuidar nuestra salud, hasta el eterno deseo de mejorar nuestra situación económica. El gran problema es que nos centramos en la meta, no en el proceso.

Se nos ha dicho que poner la mirada en lo que uno desea es la base para obtenerlo, pero en la práctica diaria las cosas no funcionan así. Ya sea que quiera usted retomar el ejercicio o ganar muchísimo dinero, es importante por supuesto tener una visión de lo que se quiere, ponerse posteriormente metas claras y trazar un plan para lograrlo. Pero el éxito se alcanza en las acciones diarias y el recorrido del trayecto que lleva a la meta; es ahí donde la mayoría fallamos y nos sentimos altamente frustrados.

Haga el día de hoy 10 minutos de caminar o trotar, 15 lagartijas y 15 sentadillas. Tome un papel y pluma o siéntese frente a la computadora a bajar esas ideas que trae en su cabeza desde hace tiempo para iniciar su propio negocio, haga un par de llamadas con personas que pueden acercarlo a ese trabajo que desea. ¡Tome acción!, pase de la visualización de la meta al paso diario.

Si en una semana suma usted 5 días de hacer más tiempo de ejercicio y más repeticiones, habrá usted dado pasos concretos para lograr uno de sus propósitos, habrá hecho “algo” de ejercicio, que es mucho mejor que no hacer nada.

Para acercarse a lograr sus propósitos para este año, intente diariamente despojarse de su ego, entendido éste como una auto sobrevaloración de lo que somos y hacemos. No significa dejar de creer en nosotros mismos, de ninguna manera, solo en enfrentar el hecho de que no somos tan fabulosos como nosotros nos decimos que somos. El ego es el obstáculo más grande entre donde se encuentra hoy y donde quiere llegar. Pero aún peor, es el mayor enemigo de que usted disfrute incluso lo que es y tiene hoy.

Me permito recomendarle una serie de libros que en lo personal me han servido para cambiar mi “mindset”, para reprogramar mi chip interno:

  1. El ego es el enemigo.
  2. Stillness is the Key, ambos de Ryan Holiday.
  3. The Art of Contemplation, de Richard Rudd.
  4. El poder del ahora, de Eckart Tolle.

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