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Doblefilo

Los quince años de Yazmín

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Ayer martes, mientras mezclaba mi costura con el rezo, reencontré en un viejo librero, un ejemplar de “Los Miserables”, de Víctor Hugo. Unas horas antes, la auxiliar de cocina de mi casa me recordó a mi ahijada Yasmín Corona Reynaga, a quien apadriné hace tres años en su primera comunión. Tenía en aquella ocasión doce años y era una hermosa adolescente.

Tres años sigue siendo una hermosísima muchacha. Pero su vida es una de las más terribles que conozco. Vive en Las Gaviotas rotando en las casas de sus tías que le costean entre todas, la Secundaria. Yazmín fue abandonada junto a sus hermanitas Ángeles y Karime hace cinco años, porque su madre prefirió el amor de un hombre que le exigió que “o él o sus hijas”.

Es uno de millones de casos que la vida nos asesta todos los días. A pesar de esa débil cadena de amor filial de mi parte, la relación con ellas ha permanecido.

Ayer sin embargo todo cambió bruscamente. Su tía, que trabaja en la casa de este su servidor, me recordó algo que yo perdí en los retruécanos del padre tiempo. Yazmín estaba (sigue estando) cumpliendo sus primeros quince años de vida. La señora (su tía) recordó tal cumpleaños ayer y fue a verla.

Apenas la vio, la chiquita rompió en llanto.

¿Qué felicidad puede disfrutar una niña abandonada, que hoy cumplió quince años, sin el amor de su madre? Recordé mi fugaz reencuentro con el libro “Los Miserables”, texto que leí en mi etapa de preparatoria. Jean Valjean, presidiario en la “Bastilla” de París por robar pan, purga una larga condena. Ello le da ocasión de tratar de salvar la vida de una niña cuya madre tuvo que pecar para darle de comer.

He orado para que a Yazmín y sus hermanitas las rescate Dios. Ayer también le pedí a mi amiga la regidora municipal, Tila del Rosario Hernández Javier, que me ayude a conseguirles la orientación y apoyo para reencausar sus aún hermosas vidas. Dios -lo sé perfectamente- estará al igual que yo, pendientes de que sus vidas sean las más hermosas dentro de la crueldad de nuestra nefasta sociedad…

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