Conecta con nosotros

Opinión

Los engaños de dos bocas

Publicada

en

310 Visitas

La Refinería de Dos Bocas, el proyecto energético más importante de la “cuarta transformación” no es más que un cúmulo de engaños y promesas incumplidas. A un mes de la inauguración, el propio Consejo de Administración de PEMEX ha señalado que la obra costará más de lo que originalmente se pronosticó, además de que existe un rezago significativo en su tiempo de construcción. Mi pronóstico es que el 2 de julio revelarán un par de edificios administrativos, un grupo de plantas que no están interconectadas, que no estarán produciendo gasolinas y mucho menos que cuenten con una estrategia de logística para el transporte, distribución y comercialización de petrolíferos.
El Banco Mundial anunció que el mayor riesgo para la economía de México en este momento es la “situación financiera de PEMEX, que puede requerir un mayor alivio de sus obligaciones tributarias y de transferencias de presupuesto”. También recordemos que la calificadora de riesgos Moody’s lo advirtió señalando que PEMEX asumió una apuesta riesgosa con la compra de la Refinería de Deer Park y la construcción de la Refinería de Dos Bocas, ya que ambas plantas generan dudosos retornos de inversión y riesgos de sobrecostos.
Yo he insistido que lo más importante es que exista total transparencia, pero la rendición de cuentas es algo que la 4T desconoce. Y la ciudadanía se lo hizo saber a MORENA el año pasado, cuando perdieron la alcaldía del municipio de Paraíso.

En su Informe Anual 2020 y su Plan de Negocios 2021-2025, PEMEX reconoció que el proyecto estaba caro, rezagado y que la obra costará cerca de 250 mil millones de pesos, 40% más de lo presupuestado. Recordemos además, datos relevantes. En enero 2019, el Instituto Mexicano del Petróleo determinó que era inviable técnica y financieramente; la Auditoría en las Cuentas Púbicas de 2019 señaló que la obra no estará lista en 2022, que no es viable económicamente y que ha estado basada en proyecciones financieras poco razonables; y el IMCO señaló que la obra sólo tenía un 2% de probabilidad de éxito y que, en 98% de los escenarios estudiados, la obra generaría más costos que beneficios para los mexicanos.

El medio ambiente sigue siendo el principal riesgo de esta megaobra. Según CEMDA, las emisiones de CO2 de la refinería Dos Bocas por los 20 años de operación establecidos en la Manifestación de Impacto Ambiental serían el equivalente a talar aproximadamente 183 millones de árboles. Si proyectamos una vida útil de 40 años, el equivalente es de casi 400 millones de árboles, con lo que el esfuerzo del gobierno de plantar un millón de árboles maderables y frutales es prácticamente insignificante.

¿Y quién comprará la gasolina de Dos Bocas? Mucho se criticó la pertinencia de construir una refinería totalmente alejada de la demanda, caso contrario al resto de las plantas del sistema nacional. Hace dos años Octavio Romero intentaba interconectar Dos Bocas con la red de oleoductos y con las terminales de almacenamiento existentes, pero dado que nunca se contemplaron estudios ni recursos financieros, terminaron reconociendo que la única forma de sacar los petrolíferos serán vía marina, lo que quedó asentado en la Auditoría de Desempeño 2020-6-90T9N-07-0436-2021436-DE de la ASF, como un riesgo inminente para poder concluir la construcción de la obra.

Estos son solamente algunos de los engaños de Dos Bocas. Y ¿saben? vienen muchos más.

EDICIÓN IMPRESA

Tendencia