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Tabasco

Los daños en su cuerpo le impidieron salvar sus pertenencias

Don Clemente Lara pudo salir de su vivienda cuando el agua del río Grijalva ya había alcanzado un metro, arrasando sus enseres domésticos.

Clemente Lara habita en el sector Armenia de la colonia Gaviotas Sur, tiene 60 años de edad y tienen severos problemas en la columna que le impiden caminar, por lo que tiene que apoyarse en un par de muletas. Él vivió en carne propia las severas inundaciones de octubre y noviembre, y a pesar de levantar algunos de sus enseres domésticos, no puedo evitar perder la mayoría, pues el agua no tuvo compasión con él y arrasó con todo a su paso.

Afirma que temía por su vida, pues su condición de salud no le permitía salir rápido de su casa. Asegura que veía cómo sus vecinos se auxiliaban unos con otros pero parecía que se habían olvidado de él. Realmente pensó que ese sería su final, y lejos de lamentarse por él, lo hacía por su familia, a quienes no ve desde hace cinco meses.

Sacando fuerzas desde los más profundo de sí y pidiéndole a Dios una oportunidad para vivir, salió de su casa cuando el agua ya alcanzaba más de un metro y era difícil dar unos cuantos pasos. Asegura que no era momento para prestarle atención a eso, pues debía de ver por su bienestar. “Yo quería tener alas para volar y salirme de ahí, pero desgraciadamente eso es imposible, pero le pedía a Dios que me diera fuerzas para salir con vida de ahí”, comentó. Clemente tiene más de cuatro años con su discapacidad, y aunque necesita de una silla de ruedas, la situación económica en la que se encuentra no le permite comprarse una.

Ha pasado por cuatro operaciones, pero parece que ninguna ha dado los resultados esperados y se le dificulta caminar con sus muletas. Lamentablemente no puede trabajar por el momento. Antes se dedicaba al oficio de chofer de taxi, pero un accidente automovilístico acabó con ello. Desea de todo corazón que alguien le ofrezca trabajo de lo que sea, para él no será límites. Lo que más quiere es poder ahorrar para una nueva cirugía de columna.

“No me importa qué trabajo sea, yo lo hago, estas muletas no son un impedimento para mí, pero por más que he tocado puertas, no ha dado resultado, yo quisiera trabajar para poder pagar la operación que necesito”. A pesar de todo lo que está enfrentando, él mantiene la esperanza de que habrá una pronta solución a todos sus problemas. Y todos los días le pide a Dios para que le dé más fuerzas y sobretodo la oportunidad de vivir una día más para poder reunirse con su familia.

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