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los datos duros

Los burdos corresponsales de la derecha

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A dónde caramba iremos a parar con el periodismo de opereta que se practica en los medios de comunicación corporativos. A qué fango irán a parar, con esa clase de preguntas simplonas y rupestres que plantean, los emisarios de Proceso, Tv Azteca, El Financiero y Reforma. Tiene razón el presidente López Obrador al calificar a los periódicos de la derecha como “una vergüenza”.

El argumento que esgrime el Jefe del Ejecutivo no es descabellado: “de cien articulistas, 90 están en nuestra contra”. Tiene toda la razón. Los ataques contra el Gobierno Federal están a la orden del día y, conforme avanza el sexenio, se tornan más encarnizados. En algo más acierta López Obrador: a este gobierno no se le enciende incienso, como hacían Carlos Loret, Joaquín López-Dóriga y Raymundo Riva Palacio ante corruptazos como Fox, Calderón y Peña Nieto. Y es que AMLO, a diferencia de sus antecesores, no se comporta como el gran tlatoani de los chayoteros.

En días recientes, cierta corresponsal, cuya ética periodística está por la calle de la amargura, fue a preguntarle al Presidente que si iba (o no) a pedirle una disculpa a Lorenzo Córdova. Ante el exabrupto, el tabasqueño espetó una irónica sonrisa que, al instante, desarmó a la “periodista”.

Que el consejero presidente del INE se lance al cuello del presidente López Obrador es lo habitual. Desde hace mucho, no sorprenden sus ataques ni su falta de profesionalismo ni su ausencia de neutralidad. Lo que sorprende es ver y escuchar a esta clase de zopencos, dizque periodistas, haciendo cuestionamientos como si fueran parte del equipo de comunicación de Córdova Vianello. ¿Qué larva estará carcomiéndole el cerebro a estos desatinados corresponsales que, con el ánimo de figurar, hacen cuestionamientos de tan baja laya? Qué peligroso resulta que la gente se informe con esa clase de papanatas tendenciosos. Y si ese es el “periodismo” que, de aquí en adelante practicarán en los medios de comunicación de la derecha, entonces hay un extraordinario futuro para los medios de comunicación independientes.

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