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Opinión

Los baches de Tabasco

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Hace 40 años, Tabasco era un edén. Absolutamente seguro, la delincuencia brillaba por su ausencia, había pocos policías, todos conocidos por la comunidad y que su principal chamba era llevar borrachitos a sus casas o perseguir a “roba pavos”. Se dormía con las puertas abiertas…

Todo mundo tenía trabajo, no se conocía de índices de desempleo y mucho menos que las tabasqueñas y tabasqueños tuvieran que emigrar, salir a ganarse la vida en otros estados o a otros países. Nos dedicábamos primordialmente al campo, a la ganadería, la agricultura y a la pesca. Es más, mucha gente de otras partes del país llegaban a vivir a nuestra tierra, por las muchísimas oportunidades de desarrollarse, de progresar.

La educación pública era de una gran calidad humana y pedagógica, con una profunda vocación por parte de maestras y maestros, alejándose de disputas sindicales o intereses egoístas personales. El respeto, la obediencia y disciplina de los niños, niñas y jóvenes era una constante empujada por los padres de familia. No existía el acoso, el “bulling”, la violencia. Y el sector privado completaba la enseñanza para los que tenían más recursos económicos con escuelas particulares de paga. El gobierno atendía a la población con centros de salud y hospitales que contaban con médicos y enfermeras muy comprometidos con la humanidad y se disponía de medicamentos suficientes para combatir tantas enfermedades y padecimientos propios del trópico húmedo, la medicina preventiva alargaba la esperanza de vida humana.

Producíamos todo lo que comíamos. Pocas cosas venían de fuera. Nuestra alimentación era más natural, más sana, más fresca. El consumo de refrescos embotellados y productos con químicos y conservadores era mínimo. De nuestras rancherías iban a las ciudades y villas lo que se sembraba y los animalitos que se criaban. Y claro, con un profundo orgullo de nuestra cultura gastronómica, de la cocina tabasqueña.

Estoy seguro que podría llenar hojas y hojas de hechos de hace 40 años para recordar a un Tabasco feliz, con esperanza, con solidaridad, con energía positiva y que se esforzaba por trascender y hacer su historia de felicidad. Y aclaro que no es nostalgia de amargura o de solo decir que el pasado fue mejor y que el presente no vale nada.

Se trata de recordar orígenes y luchas a través del tiempo e impulsar nuestro destino futuro con orgullo e identidad propia para recuperar la grandeza del pueblo tabasqueño. Y los baches de Tabasco es tarea prioritaria de los ayuntamientos y administraciones estatal y federal. Por sus baches los conoceréis.

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