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Director Miguel Cantón Zetina
(Foto: Agencia)

Los 5 Jinetes del Apocalipsis: por encima de la ley, nadie

Desde que realizó su gira proselitista por todo el país, en tres ocasiones, el ahora Presidente enunció lo que hoy es realidad.

CIUDAD DE MÉXICO.- Al principio, los cinco expresi­dentes ni de lejos creyeron que López Obrador se atrevería a llevarlos a juicio; pero cuando primero la Corte y después el Senado avalaron su petición, el miedo debilitó su cerebro y se persuadieron de que su tran­quilidad dependería del per­dón o de la magnanimidad del tabasqueño.

–Pero con ese tabasqueño, ¡quién sabe lo que pueda ocu­rrir! No podemos correr ese riesgo –se dice que se comentó en privadísima reunión, que sostuvo uno de los expresiden­tes con sus alarmados aboga­dos.

–No pierdan el tiempo –les diría el exmandatario, segura­mente, a sus juristas después de observar que nada parecía quitar de la cabeza al Presiden­te su intención de, al menos, exhibirlos como ladrones–, vean qué se puede hacer; plati­quen con nuestros muchachos de la prensa. En nuestra nómi­na tenemos periodistas que se encargarán de publicar que no es tan honrado como presu­me. Lo que debe hacerse, claro está, es conseguir pruebas en su contra. El revuelo del juicio, entonces, será mucho menos, pues no es lo mismo que nos acuse un presidente honrado, que un presidente corrupto y traidor.

De momento, seguramente, los defensores del expresiden­te –y no dudamos que también los de los otros cuatro– estaban abatidos, y no dijeron nada. Hasta que su jefe, el exmanda­tario federal, con una extraña sonrisa en los labios agregó:

–¿Quiere jugar el tabasque­ño? Bien. Pues jugaremos su juego.

 

PROMESAS DE CAMPAÑA

Si bien desde el inicio de su mandato López Obrador ge­neró polémica con su decisión de cancelar el aeropuerto en Texcoco, o con la iniciativa que presentó la bancada de Morena en el Senado para reducir las comisiones bancarias, la reali­dad es que a estas alturas nadie, ni siquiera los expresidentes pueden decirse engañados, ya que durante su campaña deli­neó todo un rosario de prome­sas que, en caso de ganar, ase­guró haría realidad.

No eran cualquier tipo de promesas, se trata de propues­tas que inciden en todos los ámbitos como el educativo, económico, social, laboral, y, desde luego, el político. Medi­das con las que desde sus ini­cios ha intentado imprimir un sello propio a su administra­ción federal.

–En primer término, ofrez­co seguir actuando con apego a los principios de no mentir, no robar y no traicionar al pueblo –dijo López Obrador siendo candidato. Que sus adversa­rios, y en particular a quienes afectarían esas medidas, no lo creyeran, ese es otro cantar.

Sirva este breve preámbulo para recordar algunas de esas promesas, que no sólo se han cumplido, sino que interrum­pieron la monotonía de los habitantes de nuestro querido México, hastiados de los conti­nuos y permanentes desmanes de la clase política y sus cóm­plices de la cúpula empresarial y de toda una pandilla de vivi­dores de todo tipo.

PERLAS DEL ROSARIO

“Me comprometo a eliminar la corrupción y la impunidad/ Serán abolidos fueros y privile­gios/ Se acabarán lujos, abusos y el despilfarro en el gobierno/ No habrá pensiones millona­rias para los expresidentes/ Los funcionarios públicos no viajarán en aviones, ni heli­cópteros privado/ Se venderá el avión presidencial y toda la flotilla de aviones y helicópte­ros del gobierno/ Bajarán a la mitad los sueldos de los altos funcionarios públicos; gana­rán menos, en términos ma­teriales los de arriba, porque aumentarán los sueldos de los de abajo.

“Habrá justicia laboral, ga­narán más los maestros, las en­fermeras, los médicos, los poli­cías, los soldados, los marinos y otros servidores públicos. Aumentará el salario de los trabajadores y el jornal de los campesinos/ No viviré en Los Pinos, esa residencia pasará a formar parte de un gran es­pacio dentro del Bosque de Chapultepec para la cultura/ No se permiti­rá en el gobierno el ami­guísimo, el influyentis­mo, ni el nepotismo.

“El Estado Mayor Presidencial se incor­porará por completo a la Secretaría de la Defensa/ Desaparecerá el Cisen/ Habrá Estado de Derecho, como no la ha habido desde hace más de un siglo; se aplicará el criterio de que al margen de la ley nada y por encima de la ley nadie” (continuará).