Grupo Canton
Al momento
Director Miguel Cantón Zetina
La fastuosa boda del hijo de Salinas.

Los 5 Jinetes del Apocalipsis: Dormían como benditos, teniendo fama de ladrones

Los expresidentes saquearon y envilecieron al país por su avaricia; abusaron de su poder para conseguir escandalosos moches.

CIUDAD DE MÉXICO.- Al acicalarse sobre el pecho la banda tricolor como emblema del cargo presidencial, aunque de forma simbólica, Salinas, Zedillo, Fox, Calderón y Peña Nieto pronunciaron un dis­curso plagado de promesas y condenas contra el abuso de la fuerza, así como elogios al estado de Derecho y al respe­to a la vida privada. Los cinco expresidentes –más liberales que los economistas Friedrich Hayek y Milton Friedman, sus máximos exponentes– se con­virtieron en paladines del cre­do neoliberal, que impusieron durante sus respectivas ges­tiones. Llegaron al poder de muy diversas maneras, unos con más votos de los requeri­dos, otros con maniobras sos­pechosas o cuestionadas.

Cuando concluyeron sus respectivos mandatos, recogie­ron sus tiliches, contaron su di­nero “ahorrado” y se dispusie­ron a gastarlo, donde nadie los cuestionara, y siguieron influyendo discre­tamente –algunos no tanto– en los asuntos públicos nacionales bajo la cobertura de la red de poder transexenal que, en forma astuta, supieron tejer y mantener desde su arribo al poder. Con regularidad se les encontraba calentando las orejas de quie­nes buscaba algún “consejo” u orientación para seguir ha­ciendo negocios al amparo del poder político, en privadísimas reuniones y elegantes y discre­tos salones. Comían, cenaban y bebían tan espléndidamente como el abultado bolsillo de los buscones lo permitía, sin que se les aparecieran ningún letrero de “Denúncielos” en los muros de la gran urbe, y dormían el sueño del justo, no obstante te­ner en todo el país y quizá tam­bién muy cerca de sus residen­cias fama de ladrones.

 

DESDE HACE AÑOS…

–Aquí se nos viene a decir que no hay ningún tema de tras­cendencia nacional. ¿Cómo no va a ser de trascendencia nacional el Fobaproa, la pri­vatización de las industrias estratégicas, la banca, teleco­municaciones?, ¿el abandono al campo, lo de Acteal, la co­rrupción desde Salinas hasta Peña Nieto? –preguntaba Sa­lomón Jara, de Morena, des­de la tribuna del Senado de la República el día que la cámara alta avaló el juicio en contra de los cinco exmandatarios del periodo neoliberal.

–Los denunciamos desde hace años, pero jamás procedió ninguna denuncia – secundó Martí Batres, de Morena.

 

POR ASALTO

La gente había perdido la espe­ranza de que alguien, al menos, tratara de exhibir a quienes tanto les había engañado. Tenía mucho tiempo que esperaba la renovación en serio del régi­men heredado. Era insoporta­ble ya la cantidad de inconfor­midad que se palpaba en el país, cansado de una pandilla que de 1988 a 2018 tomó por asalto la Presidencia de la República y manchó la investidura presi­dencial.

–¡Ya tenemos quien los me­terá en cintura… o la cárcel! –se oye decir en la calle, en la casa, en el transporte público, o en las reuniones familiares.

 

RIQUEZAS MAL HABIDAS

Para la gente de a pie, López Obrador se ha propuesto en­frentar lo que de siempre ha sido un obstáculo para la mar­cha del país. Tiene enfrente el desafío de la seguridad nacio­nal, que fue socavada e ignora­da por los expresidentes que hoy se dicen víctimas de una venganza política; que no apor­taron algo bueno al país. Por el contrario, lo saquearon y envi­lecieron por su desprestigio y su avaricia. Abusaron del poder presidencial, derrochando los dineros nacionales en proyec­tos fantasiosos que les dejaron escandalosos moches; pervir­tieron todo a su alrededor, has­ta la aplicación de la ley.

–Si algo realmente se quiere hacer con Salinas, Zedillo, Fox, Calderón y Peña Nieto para subsanar los muchos males que provocaron a la nación, López Obrador tendrá que comenzar con ordenar se revisen las ri­quezas mal habidas que ateso­raron bajo la investidura pre­sidencial, manchada por esta pandilla de vivales –se oye decir a lo largo de todo el territorio nacional (continuará).