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Meade y Del Mazo.

México

Los 5 Jinetes del Apocalipsis: Del Mazo y Meade, en la Estafa Maestra

Gran parte de las maniobras fraudulentas en este caso, ocurrieron entre 2013 y 2014; la acusación principal cayó sobre Rosario.

CIUDAD DE MÉXICO.- Como consecuencia de los es­candalosos videos y presuntos malos manejos políticos y fi­nancieros durante su gestión como dirigente partidista, Ro­sario fue expulsada del PRD. Poco le importó. Salinas la había acercado al priísta Peña Nieto, que despuntaba y llega­ría a la gubernatura del estado de México en 2005; trampo­lín político que le impulsaría a la candidatura presidencial de 2012. Elección en la que segunda vez competía López Obrador y en la que Rosario apoyó abiertamente al mexi­quense –que holgadamente ganó–; decisión que marcó el rompimiento total entre am­bos.

En el sexenio peñanietis­ta, la antigua militante de la izquierda maoísta –corriente inspirada en el comunismo del dictador chino Mao Tse Tung– se convirtió en una de las co­laboradoras más allega­das al Presidente quien primero la nombró se­cretaria de Desarrollo Social (Sedesol) y des­pués de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu); se convirtió en una mujer poderosa.

Pero el día que EPN entregó el poder presiden­cial acabó la luz para Rosario; su hado se la llevó y ni todo el po­der alcanzado le valió para recuperarla, y así lo debemos creer, pues no hay noticias de que –no obstante sus continuos señalamientos de que su caso forma parte de una venganza política– Rosa­rio sea ajena a todo aquello de lo que la acusan.

 

RED DE CORRUPCIÓN

Acabada la administración de Peña Nieto –considerada como la más corrupta–lo mis­mo que poner bajo la lupa ju­dicial a Rosario, todo fue uno; aunque como exactitud histó­rica debemos advertir que en el caso de Rosario, fue una in­vestigación periodística la que puso en evidencia que estando al frente de Sedesol, se urdió la mayor trama de desvíos del erario público en los últimos tiempos: La Estafa maestra. Pero se habló de una comple­ja red de corrupción guberna­mental, hasta que el expresi­dente estuvo bien enterrado, temiendo sin duda que, si no le había caído la tierra y la losa encima, pudiera aú n defender a su protegida y partirles la ca­beza a sus detractores.

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DEL MAZO Y LOZOYA

Debidamente bien “sepul­tado” Peña Nieto y pesando sobre él graves acusaciones de corrupción, se comenzó a ventilar que varias dependen­cias gubernamentales (en su mayoría bajo la tutela del cír­culo cercano del mexiquense), desviaron más de 7 mil 760 millones de pesos. La opera­ción era sencilla: contrataban a universidades públicas para que realizaran algún servicio del que no estaban capacita­das o no tenían personal para desarrollarlo. Ante esto, sub­contrataban a otras empresas que tampoco podían hacer el trabajo. Entonces, pedían los servicios de otras compañías, y así seguían hasta llegar a la que realmente podía desarro­llar el trabajo. Gran parte de estas maniobras fraudulen­tas se realizaron entre 2013 y 2014.

 

PEÑA NIETO Y MEADE

Rosario no lloró a su pro­tector cuando concluyó su sexenio, ni tampoco por todas las linduras de las que a éste le acusaban; por el contrario, tuvo una especie de gustillo al encontrarse libre y dueña de una buena cantidad de dinero como fruto de largos años de “ahorros”. Pero el gustillo no le duró mucho, pues los chismes y sus habladas ante los medios de comunicación reabrieron viejas heridas, y el 12 de agosto de 2019, al pre­sentarse por voluntad propia ante el juez que la requirió y después de una audiencia –que duró más de 12 horas–, fue vinculada a proceso y se ordenó su inmediata reclu­sión en el penal femenil de Santa Martha Acatitla. Y ahí sigue.

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–Sí le puse en conocimiento al expresidente Enrique Peña Nieto a través de la línea roja. La forma de comunicación era mediante la red federal y en las reuniones de gabinete –dijo, también lo sabía Meade Kuribreña

(continuará).

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