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México

Los 5 Jinetes del Apocalipsis: Cuando AMLO hablaba de “perdón, no olvido”

En campaña se comprometió a convocar una consulta, para que la gente decidiera; él no esta­ba de acuerdo en el juicio a los ex mandatarios.

CIUDAD DE MÉXICO.- Cómo, cuándo, por conducto de quién y en qué términos el pre­sidente López Obrador decidió hacerles llegar su mensaje a los once ministros de la Corte so­bre sus cinco antecesores de los regímenes pripanistas, no fue posible averiguarlo. El caso es que la sola mención del asunto, a los togados les alteró el ánimo y no los dejaría dormir; como tampoco a los expresidentes, al enterarse que el tabasqueño hablaba en serio en sus propó­sitos de llevarlos ante un juez.

El Presidente, fatigado, or­denó con pereza algunos escri­tos, echó a un lado su bolígrafo sobre la mesa de trabajo, y se retiró a su recámara, a la cual sólo acudía cuando realmente se sentía agotado.

–Nunca será igual este país por más que me afane en devol­verle su dignidad –se lamenta­ba López Obrador mientras se desembarazaba de sus ropas y zapatos–. Mañana he de anun­ciar los motivos por los que de­ben ser enjuiciados. Y no sé por qué me late –añadió, apagando la luz y metiéndose a la cama– que los críticos de siempre me agarrarán de su blanco.

Mientras duerme, se levanta y bebe algo caliente a manera de desayuno el tabasqueño, in­tentaremos dar a conocer cómo y cuándo surge la idea de que sus cinco antecesores deben de ser sentados en el banquillo de los acusados. Expresidentes con los cuales, antes de que se decidiera enjuiciarlos, los due­ños y directivos de los medios informativos cuyos reporteros cubren las conferencias maña­neras, tenían las mejores y más cordiales relaciones.

 

A ESCENA RICARDO ANAYA

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Quizá pocos de los que tran­sitan por los caminos de este hermoso país, recuerden que el primero en solicitar se proce­sara a los expresidentes fue el panista Ricardo Anaya, siendo candidato –al igual que López Obrador– a la presidencia de la república. La petición la hizo el 8 de marzo de 2018 en una reunión con desarrolladores urbanos, a quienes –debido ala investigación que supuesta­mente realizaba la PGR en con­tra del presidente en funcio­nes, Peña Nieto, por lavado de dinero en la venta de una nave industrial– les pidió apoyaran su propuesta de meterlo a la cárcel, al igual que a su antece­sor, Calderón Hinojosa.

–El que la haya hecho, la tiene que pagar –sentenció el panista–. Ni perdón ni olvido, sean del partido que sean. Este principio aplica a todos sin dis­tingo, sin importar la jerarquía del cargo público –agregó.

No deja de ser curioso saber que el panista fue quien sem­bró la idea en la mente del ta­basqueño, pues al día siguiente, desde Colima, tras de acusarlo de demagogo, le pidió explicara cómo los metería a la cárcel.

–Yo quisiera que explicara cómo va a meter a la cárcel a Peña, de qué lo acusa, si es por corrupción, en dónde lo va a acusar y qué procede. Que de una vez vaya a la Procuradu­ría o a donde corresponda y presente la denuncia –exigió–. ¿Cuál es el delito por el que va a perseguir a Calderón? Y ya que se siga de una vez con Fox, Ze­dillo y Salinas –agregó.

Eran los tiempos en los que el candidato López Obrador, hablaba de “perdón, no olvido”, de “buscar la reconciliación” y no aplicar la persecución. Sin embargo, no pocos mexicanos se manifestaron en contra de su idea de reconciliación, y lo acusaron de querer fomentar la impunidad.

Ante esto, el 25 de marzo, en Guadalajara, durante una reu­nión con víctimas de la violen­cia, se comprometió a que, de ganar las elecciones, convocaría a una consulta para que la gen­te decidiera cómo resolver el asunto, dejando en claro que él no estaba de acuerdo en llevar a juicio a sus antecesores, porque “lo más importante es evitar la corrupción del futuro”.

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LA PESADILLA QUE VIVIRÁN

Aunque los tres expresiden­tes no tienen procesos judi­ciales abiertos, la gente los acusa de actos de corrup­ción contra el pueblo cuyos efectos se han prolongado con el tiempo, sin que nadie se hubiera atrevido a denunciar­los como actos violatorios de los derechos elementales y/o las garantías individuales de la ciudadanía en general.

Actos que, señalan conno­tados juristas, por ser “prodi­torios de tracto sucesivo, no prescriben jamás”. Actos que pueden ser sancionados lo mismo en tribunales naciona­les como internacionales, “por tener una vida superior”. Es decir, son delitos que pueden juzgarse ahora o más adelante, en una Corte de Justicia, a pe­tición del más humilde de los ciudadanos. (Continuará).

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