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López Obrador invitó a Biden y a Trudeau a hacer historia

PRESIDENTE ANDRÉS MANUEL LÓPEZ OBRADOR: Amigas, amigos:

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No cabe duda que la firma y la rati­ficación del Tratado de México, Es­tados Unidos y Canadá ha sido una acertada decisión en bien de nues­tros pueblos y naciones.

La integración económica con respeto a nuestras soberanías es el mejor instrumento para hacer fren­te a la competencia derivada del crecimiento de otras regiones del mundo; en particular, la expansión productiva y comercial de China.

No olvidemos que mientras Ca­nadá, Estados Unidos y México re­presentamos el 13 por ciento del mercado mundial, China domina el 14.4 por ciento, y este desnivel vie­ne de hace apenas 30 años, pues en 1990 la participación de China era de 1.7 por ciento y la de América del Norte del 16 por ciento.

De mantenerse la tendencia de la última década, en otros 30 años, para el 2051, China tendría el dominio del 42 por ciento del mercado mundial y nosotros, Estados Unidos, México y Canadá, nos quedaríamos con el 12 por ciento, lo cual, además de ser una desproporción inaceptable en el te­rreno económico, mantendría viva la tentación de apostar a resolver esa disparidad con el uso de la fuerza, lo cual nos pondría en peligro a todos.

Por eso, lo mejor, lo más con­veniente, es fortalecer nuestras economías, fortalecernos comercialmente en América del Norte y en to­do el continente.

Las ventajas son muchas. En­tre otras, contamos con fuerza de trabajo joven y creativa, con desa­rrollo tecnológico y con una gran riqueza de recursos naturales; la distancia entre nuestros países nos permite ahorrar en transpor­te y existe suficiente demanda en nuestros mercados.

El consumo per cápita de Amé­rica es de 18 mil 100 dólares anuales, mientras que en Asia es de cuatro mil 400 dólares. Sin embargo, en la actualidad un consumidor en nues­tra región tiene que ponerse en lista de espera para adquirir un electro­doméstico o un automóvil porque no hay semiconductores, chips, entre comillas, o porque aumentó el precio del transporte marítimo, cuan­do el problema de fondo es que no estamos produciendo lo suficiente y estamos obligados a importar mer­cancías de otros países.

Es una paradoja que haya tanto circulante en América del Norte y los puertos del Pacífico estén saturados de mercancías procedentes de Asia; agréguese el impacto inflacionario que eso acarrea.

¿Por qué no podemos producir en América del Norte lo que consu­mimos? Claro que sí, es asunto de definición y de estrategia económi­ca regional.

Desde luego, esto pasa por pla­near conjuntamente nuestro desa­rrollo y por impulsar un programa de inversión productiva en Améri­ca del Norte para la sustitución de importaciones. Deben definirse de manera conjunta objetivos muy pre­cisos y hacer a un lado mitos y prejui­cios. Por ejemplo, dejar de rechazar a migrantes cuando para crecer se ne­cesita de fuerza de trabajo que en realidad no se tiene con suficiencia, ni en Estados Unidos ni en Canadá. ¿Por qué no estudiar la demanda de mano de obra y abrir ordenadamen­te el flujo migratorio?

En fin, el tratado comercial es un valioso instrumento para con­solidar nuestros procesos producti­vos, aprovechando el gran potencial que representa el mercado interno, el cual nos permitirá desarrollar­nos como ninguna otra región en el mundo en beneficio de nuestros pueblos y naciones.

Presidente Biden:

Ningún mandatario en la histo­ria de Estados Unidos ha manifes­tado, como usted, un compromiso tan claro, inequívoco, para mejorar la situación de los migrantes, y le expreso por ello mi reconocimien­to. Me refiero particularmente a su propuesta de regularizar la situación migratoria de 11 millones de perso­nas que viven y trabajan honrada­mente en esta gran nación. Deseo que usted cuente con el apoyo del Congreso y de los legisladores, tan­to del Partido Demócrata como del Partido Republicano. Los mexicanos estaremos atentos y, en su momen­to, nos pronunciaremos con respeto y franqueza, y también sabremos co­rresponder con gratitud y amistad.

Presidente Biden, primer minis­tro Trudeau:

Seguramente coincidimos que nos tocó vivir tiempos interesan­tes, de adversidad y desafíos, pero es así como emerge la creatividad y la pasión para transformar y ha­cer historia.

Enhorabuena.

Muchas gracias.

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