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Director Miguel Cantón Zetina

Lo embisten y encubren a los cafres

Arturo Guadalupe está internado, con una pierna fracturada; su hermana Carolina solicita ayuda para que su carnal sea operado.

BALANCÁN, TABASCO.– No ven­dieron todo el cargamento de plátano que traían en la camio­neta, pero ya estaba comenzan­do a oscurecer y decidieron ter­minar y emprender el camino de regreso, donde a cada uno lo esperaba su familia, en la cabe­cera municipal.

Arturo Guadalupe vive por el parque Celia Abreu, y apenas bajaba de la unidad, iba a sobar la panza de su compañera, que lleva cinco meses de embarazo. Aho­ra más que nunca sentía un gran entusiasmo por trabajar de sol a sol, motivado por la llegada de su primer tesoro. Sería padre a los diecinueve años de edad.

Los vendedores de plátano detuvieron la unidad color blan­ca en el entronque a la avenida principal, justo a un costado del reclusorio, en la llamada «T». Arturo Guadalupe vio a un lado y otro de la carretera antes girar cuidadosamente el volante, pero como salida de la nada salió otra camioneta, estilo estaquita color roja, que inexplicablemente se les vino encima, embistiéndolos con todo y plátanos.

La unidad en la que venía Ar­turo Guadalupe y su ayudante quedó como acordeón, aplasta­da del frente hasta la cabina, y el futuro padre atrapado entre los fierros retorcidos porque fue el lado que recibió el impacto. Su ayudante resultó con golpes y contusiones.

Los de la camioneta fuera de control solo resultaron con mo­retones, el conductor conocido como Pichi y sus acompañantes venían tomando cervezas, algu­nos de los pollos que traían vivos en rejas resultaron aplastados.

Las personas que salieron heridas fueron llevados al Hos­pital de Emiliano Zapata, pero el único que tuvo que permanecer internado fue Arturo Guadalu­pe. Extrañamente, el Pichi y sus compinches, dedicados a la venta de pollo, ni siquiera fueron pre­sentados al fiscal del ministerio público de Balancán.

Desde que ocurrió el acciden­te, hace más de una semana, el jo­ven vendedor de plátano perma­nece internado en una cama del hospital. También ha requerido seis donadores de sangre tipo o+, pues perdió mucha en el lugar de los hechos.

Su pierna está fracturada, y según pudo ver en las radiogra­fías el médico que lo atendió, re­quiere de una operación que sólo es posible realizarla si la fiebre se detiene.

La familia de Arturo Guada­lupe no cuenta con el recurso suficiente para cubrir la opera­ción. De modo que su hermana, Brenda Carolina solicita el apoyo de la gente de buen corazón para que ayuden con alguna donación. El número de tarjeta con la que cuentan es la 4169 1603 7792 0476, de Banco Coppel.

A pregunta de por qué no se ha detenido a los responsables, que venían ingiriendo bebidas embriagantes, Brenda señaló un poco resignada: «Porque somos de bajos recursos y desgraciada­mente la corrupción existe».

 

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