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Director Miguel Cantón Zetina
Empleados de una funeraria colocan en el ataúd el cuerpo de don Genaro.

LO ANIQUILO EL COVID -19

Aferrado a la vida don Genaro llegó dos veces al hospital de Cunduacán y no lo atendieron.

Inerte en medio del estacionamiento del hospital regional de esta demarcación, esperando la ayuda de los médicos de ese nosocomio quedó el cuerpo de un hombre de 44 años que horas antes había llegado a pedir el auxilio necesario de los doctores pues se sentía mal de salud.

Aunque sus familiares aseguran que el señor Genaro Castillo García solo tenía fuertes dolores en la rodilla y garraspera, éste fue llevado con varios médicos particulares que se negaron a atenderlo por temor al Covid-19, y en el hospital regional ni las puertas le abrieron.

“En el hospital dejaron morir a mi papá”, señaló molesto uno de los familiares. Fue la mañana de ayer, cuando los propios empleados de ese nosocomio se percataron de que en medio del estacionamiento estaba el cuerpo sin vida de un hombre, por lo que, rápidamente avisaron a las autoridades policiacas y de Protección Civil para que acudieran a realizar su levantamiento.

Según se dio a conocer esta persona el jueves pasado había asistido al hospital regional a eso de las 18:00 horas aproximadamente, pero como no le dieron la atención, optó por buscar ayuda con médicos particulares los cuales por sospechar de que se trataba de un caso de Covid-19, simplemente se negaron a darle la atención.

El hombre que en ese momento andaba solo, decidió dirigirse nuevamente al hospital regional donde pese a que insistió en varias ocasiones de que le dieron la atención porque se sentía mal, de forma inhumana, nadie le respondió, por eso, se considera que el comerciante de productos naturistas cayó inerte en medio del estacionamiento del propio hospital regional.

TIRADO AFUERA DEL HOSPITAL

Por varias horas el cuerpo de don Genaro Castillo estuvo tirado en el pavimento, donde ya por la mañana por fin un médico salió a verlo, pero ya era demasiado tarde, éste había perdido la vida, sin recibir la ayuda buscada.

Pese al dolor de haber perdido a un ser querido, los familiares pidieron el apoyo de una funeraria para que se hiciera cargo de levantar el cuerpo de esta persona, la cual ni siquiera una sábana le fue prestada por el hospital para ser tapado.