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Director Miguel Cantón Zetina
La maestra de la escuela “Coronel Eusebio Castillo” sorprendió gratamente a sus “niños” con un acto de esperanza.

Lleva alegría y útiles a sus alumnos

La maestra Elizabeth Córdova visitó a pequeños resguardados por el Covid al iniciar el ciclo escolar.

VILLAHERMOSA, TABASCO.- Elizabeth Córdova es maestra en la escuela “Coronel Eusebio Castillo” de la ranchería Río Viejo del muni­cipio de Centro.

Le tocó impartir clases al quinto grado y tras conocer que el se­máforo en Tabasco continúa en rojo decidió hacerse presente ante sus alumnos.

“Quiero que ellos sepan que es­toy a su total disposición”, dijo en una entrevista la maestra Elizabeth.

Con más de 25 años en el ejer­cicio docente, considera que ser maestra es “sembrar la motivación en los niños para cambiar el mun­do poquito a poco; es darles cariño, arroparlos y quererlos como hijos”.

Los chicos de quinto grado son los mismos niños con los que traba­jó la maestra Elizabeth el año ante­rior. Sabe de sus carencias y conoce sus necesidades.

“Mis niños no tienen internet, no pueden acceder a las platafor­mas de classroom y tampoco a zo­om. Ellos si acaso tienen televisión, muchos no cuentan ni con eso. Ima­gínense empezar el ciclo escolar así”, expresó.

Al arranque del ciclo escolar a distancia, lo primero que hizo fue visitar a cada uno en su casa, con un obsequio en la mano. Su presencia provocó emotivas sensaciones en sus estudiantes; algunos no pudie­ron contener las lágrimas.

Recordó que la pandemia les quitó a los niños la posibilidad de estar juntos, también se cerraron las escuelas y los salones; tampoco hubo tiempo para celebrar el Día del Niño.

No lo pensó mucho y decidió ha­cer paquetes con cuadernos, lapices de colores, borrador y cuadernillos para los trabajos diarios. También incluyó una playera que los identifi­ca como estudiantes del quinto gra­do escolar, tomó su mascarilla y fue de casa en casa visitando a los ni­ños para decirles que está presente, que pese a las adversidades pueden contar con ella.

Hemos visto tantas vidas en tanto tiempo pasar frente a estos ojos, hemos intentado llenar de amor y enseñanzas que enriquezcan el alma y la mente de cada una de esas vidas.Ser maestro es tomar lo mejor y compartirlo, sembrar cada día en nuestros alumnos, la motivación para avanzar y cambiar el mundo de a poquito.Verlos aprender y superarse, sentir su cariño y arroparlos cómo segundos hijos, tratando de ser para ellos nuestra mejor versión.Cuando llegó la pandemia, la vida nos quitó la dicha de estar rodeados de sus sonrisas todos los días.Se cerraron los salones, esos que un día fueron un laboratorio, otro día una academia de matemáticas y ocasionalmente el escenario, para obras, bailes, juegos y canciones.En silencio y vacíos ahora están.Ha sido difícil cambiar de un día a otro la rutina y al hacerlo, no podemos más que pensar en cuan aún más difícil ha sido para ustedes el adaptarse.Sabemos que la enfermedad ha estado cerca, que aún en casita nos ha llegado a alcanzar, que a veces para papá y mamá no ha sido fácil y ustedes han sido tan fuertes, que se merecen toda la admiración.Pronto estaremos juntos mis guerreros, han sido más valientes que cualquier super héroe, están creciendo y aprendiendo, llena de orgullo saber que con habitantes como ustedes, el mundo es y será mejor.Hoy los veo solo un momento a la distancia, comparto otra vez en persona un poquito de mi amor.Tengamos esperanza, que esto vamos a superar.Sigamos confiando en Dios y en todos los que luchan por encontrar la solución.Estamos cerca ya de abrazarnos de nuevo al celebrar que siguen aprendiendo, pronto estaremos de frente y sin mascarillas, seguirán creciendo y serán los profesionales del mañana.Por ahora sigan teniendo paciencia y ganas de aprender, que maestra dispuesta a todo por enseñarles, conmigo siempre tendrán ❤️

Posted by Elizabeth Cordova on Monday, August 24, 2020