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Llegó Semana Santa

Hoy es “viernes de dolores”, ya el domingo iniciamos la semana santa acompañando a Jesús en su entrada triunfal, mesiánica en Jerusalén para vivir el Gran Misterio Pascual de sufrimiento y de gloria y así lograr nuestra redención. Es la Pascua cristiana que recuerda la gran hazaña de Dios al liberar a su pueblo de la esclavitud del faraón en Egipto.

Hoy también tenemos necesidad de ser liberados de todos los “faraones” que nos convierten en esclavos del consumismo, queremos dinero a costa de lo que sea, aunque se ultraje a las personas, haya violencia, la muerte de inocentes, aún antes de nacer y se quiera legalizar este infanticidio, se trafique con órganos humanos, se viva una escandalosa pobreza extrema.

Se destruye a la familia, intentando que lo que de por sí es malo, ahora, con unas leyes irracionales, se haga legítimo y bueno. Por otra parte, los medios de comunicación, la telefonía celular, con toda su importancia, pero se han convertido en verdaderos capataces que marcan la orientación de la vida humana.

También la lucha por el poder es un faraón esclavizante que se busca, no como servicio a la comunidad, sino como Nerón, para buscar intereses económicos. Todo esto es fruto y manifestación del pecado que hay en el mundo.

Dios tiene una respuesta para hacernos verdaderamente libres. El punto de partida es su amor que lo ha movido a entregarnos a su propio Hijo para que la humanidad tenga vida y libertad (Jn 3, 14-16). Dios se entrega total y gratuitamente al mundo.

Esta entrega tiene un punto culminante durante su vida terrena, cuando voluntariamente se entrega al sufrimiento en manos de los hombres para compartir el dolor y las angustias de la humanidad, se humilla sometiéndose hasta la muerte y una muerte vergonzosa de cruz (Fil 2, 6-11).

Ahora Jesucristo es el único que da sentido a los sufrimientos y a la muerte humana; su Padre no lo abandonó en el sepulcro, lo levantó de entre los muertos, lo resucitó y lo constituyó como el Señor del Gran Poder que da el Espíritu Santo a todos los que creen en Él.

Un soldado le abrió el costado con la lanza y brotó sangre y agua, es el Espíritu Santo y la Vida (Jn 19,31-37). Toda persona que se sienta cansada y agobiada por el yugo del pecado, acérquese a Jesucristo, el Señor del Gran Poder, crea en Él y su vida cambiará.

Este es el corazón y la razón de ser de la semana santa, por eso todos invitados a estar en familia, en descanso, participando de las celebraciones presenciales en la Iglesia o a través de los medios de comunicación.

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