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Director Miguel Cantón Zetina

Libró con el Covid su lucha más férrea: Coco Rojo II

“Jamás me imaginé que me había infectado de Covid, porque pensé que me había cuidado bien, pues seguí todas las indicaciones y medidas”.

CDMX. Los dolores, tan comu­nes para un tipo acostumbrado a la rutina de ejercicio recio, dia­rio, pero sobre todo a los costala­zos arriba de un cuadrilátero, se agravaron con el paso de los días y más cuando llegaba la noche.

Las sospechas, precisamen­te por la actividad misma de un tipo enmascarado que se hace llamar Coco Rojo II, apuntaban más bien a malestares típicos de la profesión.

Aunque lo cierto es que el enemigo silencioso estaba ron­dando su cuerpo, pero al final pudo contarla, porque el depor­te lo sacó avante.

Y es ya en los días en que, li­teral, se da un respiro, pues ob­tuvo esa bocanada de oxígeno necesaria, y siendo parte de la estadística de quienes lograron vencer al Covid-19, que el lucha­dor independiente comparte, en entrevista con Grupo Cantón detalles puntuales acerca de la que él mismo considera ha sido su batalla más dura.

Porque además, como él mis­mo lo asegura, estuvo en juego la vida misma.

“Pensé que era un problema muscular, de esos que normal­mente tenemos”.

“Jamás me imaginé que me había infectado de Covid, por­que la realidad es que pensé que me había cuidado bien, pues se­guí todas las indicaciones y me­didas necesarias”.

Con una madre que es médi­co, siguiendo todas las medidas sanitarias que le recomendaron, Coco Rojo II fue uno más de los mexicanos que tuvo que batallar contra el Covid-19.

Recomienda a la gente, que aunque crean o no en el virus, tienen que extremar sus medi­das de cuidado, de higiene, para que no sufran esta terrible en­fermedad.

 

—¿Cómo o en dónde crees que pudiste infectarte?

A ciencia cierta no sé en donde me contagié, pero empecé con dolores muy fuertes en la espal­da del lado izquierdo.

Primero sentía como tipo piquetes y después como punzadas en la espalda, al principio no tuve tos y los síntomas de los que todos hablan. Tal vez pude enfer­marme porque conviví con alguien que pudo ser asinto­mático. Ya sabes, a veces por pena no dejas de saludar a los amigos, a otros familiares, pudo ser así, por el contacto con alguien.

 

—¿Cuándo es que te ente­ras que eres positivo por Covid-19?

Un día, por la noche, ya no aguanté el dolor, era muy fuerte, intenso; de hecho llo­raba, en la madrugada, era insoportable.

Entonces, mi mamá, que es médico, llegó por mí con mis hermanos y me llevaron a su consultorio, eso fue el día 28 (mayo).

El primero de mes (ju­nio), gracias a que tengo una tía que trabaja en el sector salud, me hicieron la prue­ba y una semana después me confirmaron que había salido positivo al terrible vi­rus, pero para ese entonces ya estaba bajo tratamiento médico.

 

—¿Cuáles síntomas presen­taste después de aquel dolor en la espalda?

Los dolores los mantuve cuatro días más y también presenté temperatura.

Esos dolores eran más bien por el pulmón, me hicieron una radiografía del tórax, y ahí se de­tectó que tenía neumonía.

Después también padecí por la falta de aire, me costaba respi­rar y me costaba mucho hablar, me cansaba, no podía hacerlo mucho, tener pláticas largas, y empezaba como un dolor de ca­beza.

 

—¿Qué sensaciones experi­mentaste cuando te avisan que tienes Coronavirus, qué pensaste?

Sentí impotencia, molestia, por­que, te soy sincero, mi mamá siendo médico nos pedía seguir todos los protocolos al pie de la letra, teníamos sanitizantes, gel antibacterial, usábamos cubre­bocas cuando era necesario.

Me entero que tengo la enfer­medad, después de que incluso ya no tenía los dolores iniciales, supe ocho días después, porque aplican la de: ‘Nosotros te ha­blamos’, y la realidad es que yo hablé.

 

—¿Qué te sacó avante para ga­nar en esta batalla?

Me comentan que me ayudó mu­cho el relativamente ser joven, pues tengo 32 años, el hecho de hacer ejercicio fue un plus para haberme mantenido fuerte, también el que soy deportista, además no tomo, no fumo.

 

—¿Está claro que esto no es payasada?

Al principio fui escéptico res­pecto a la existencia del virus, cuando supe que padecía este mal, la verdad me pareció injus­to, porque me cuidé.

Lo que le puedo decir a la gente es, que crean o no en este virus, se cuiden.

Suena curioso porque a mí ya me iba a cargar el payaso, realmente no hay que tomarlo como juego, debemos tener esos cuidados, por uno mismo. Estoy agradecido con la vida.