web analytics
Grupo Canton
Al momento
Director Miguel Cantón Zetina
El magnate de la información, Rodolfo Junco de la Vega Gómez.

Las raíces del emporio de papel

Los dos hermanos, Alejandro y Rodolfo Junco de la Vega, a base de mentiras y engaños conspiraron en contra de su padre para apoderarse de su empresa.

TERCERA PARTE DE LA SERIE: LA MORAL DEL DUEÑO DEL DIARIO REFORMA.

 

CIUDAD DE MÉXICO.– Se dice que no hay dicha comple­ta en este mundo. Quienes así consideran, no se equivocan. Alejandro y Rodolfo Junco de la Vega, actuales directivos de Grupo Reforma, que debieron de ser los hijos más agradeci­dos y felices por haber nacido entre sábanas de seda, ser edu­cados en los colegios de mayor prestigio, no fatigarse para obtener todo lo que deseaban y tener unos padres y abuelos que los adoraban, se convirtie­ron en los seres más cuestio­nados de todo Monterrey, su tierra natal.

Por el lado de la justicia se consideraron seguros, pues no ignoraban que el dinero permite guardar los secretos por más ruines que éstos sean; pero casi todas las noches tur­baban sus sueños terribles pe­sadillas.

Quizá la que más les angus­tiaba era en la que veían a sus hijos planear su muerte, para arrebatarles sus pertenencias, como ellos lo hicieron con su padre, don Rodolfo Junco de la Vega Gómez, contra quien conspiraron para apoderarse de su empresa y, por ende, de su fortuna.

En aquel insano sueño, se­guramente, se veían dando lastimeros gemidos y trataban de huir. Pero no lo lograban.

 

EL CASTIGO DE SU CONCIENCIA

La justicia terrenal no los ha­bría castigado tan duramente como su conciencia, por la ac­ción que les hizo cometer su desmedida ambición de que­rer más y más; de tener, más que todo, poder político.

Los dos hermanos no la pasaban bien. Mientras no se supo su deleznable proce­der, se les figuraba que todo el mundo sabía lo que habían hecho, y que de un momento a otro serían enjuiciados y lleva­dos a la cárcel.

El más aprovechado de los dos hermanos fue Alejandro, que se hizo cargo del andar de la Editora El Sol (antecesora de Grupo Reforma), al quedar­se con el 75 por ciento de las acciones de la empresa.

Toda la clase periodística, y aún muchos de sus más pres­tigiados analistas y columnistas, creyeron a pie juntillas que Alejandro y Rodolfo Junco de la Vega González se hicieron de la presiden­cia y dirección general de la Editora El Sol, mediante sus abuelos; es decir, don Rodolfo Junco de la Vega Voigt y doña María Teresa Gómez.

 

PENSARON EN PARRICIDIO

Jamás imaginaron que, en realidad, fue producto de un despojo que ambos urdieron en contra de su padre, Rodolfo Junco de la Vega Gómez, a quien trata­ron incluso de causarle la muerte.

El presunto parricidio, en grado de tentativa, lo re­veló don Rodolfo a princi­pios de diciembre de 2006 durante una entrevista que concedió a TV Azteca, quien la transmitió como el documental titulado “Cría Cuervos”, trabajo que lue­go replicó en un amplio re­portaje en su revista filial, Vértigo, en cuya portada aparece el director general del Grupo Reforma, y en la que se lee: “Alejandro Jun­co de la Vega, acusado de despojo”.

En sus páginas interio­res el texto aparece titula­do: Historia de una traición familiar”, con este suma­rio: “Cría cuervos”.

A base de mentiras y en­gaños, según el documental y el reportaje de Vértigo, los dos hermanos conspiraron en contra de su padre para apoderarse de su empresa. Les ganó su ambición.

En la entrevista de TV Azteca, aparece a pantalla completa don Rodolfo, de 84 años. Habla de cómo le quitaron lo que en aquellos días era Editora El Sol.

Además, explica cómo trataron incluso de causar­le la muerte (el documen­tal, puede consultarse en la plataforma digital Youtube con el nombre Cria Cuer­vos Primera Parte).

LA ÚLTIMA PALABRA

Consultando varias cróni­cas de entonces y en base a la entrevista que concedió don Rodolfo a TV Azteca, se puede reconstruir parte de esa historia.

Don Rodolfo y sus pa­dres, es decir, don Rodolfo Junco de la Vega Voigt y doña María Teresa Gómez, fundaron Editora El Sol.

Se desprende que don Ro­dolfo no llevaba muy buena relación con Alejandro y Ro­dolfo, sus hijos, quienes, en cambio, eran la adoración de doña María Teresa Gómez, su abuela, quien al parecer era quien tenía la última pa­labra en su hogar.

Lo anterior nos ayuda­rá a entender lo que ocurre mientras don Rodolfo anda de viaje en Estados Unidos, tiempo en el que durante la entrevista asegura, sacaron sus acciones de la caja fuer­te del negocio, sin precisar si fue Alejandro o Rodolfo.

Enterado del hurto, don Rodolfo vía telefónica le re­clamó a la abuela el hecho, advirtiéndole que si no de­volvían los documentos él no regresaría a México y se que­daría en la Unión Americana.

Como sucedió. Al día si­guiente la abuela designó a Alejandro y Rodolfo como dueños del negocio.

Sobre el hecho de que sus dos hijos intentaron cometer un parricidio, esa es otra historia de la que daremos cuenta el día de mañana.