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La Súper Liga

No escribo sobre deportes, pero en esta ocasión, me es útil para abordar un tema que, a nivel global, comienza a hacerse más patente y sensible, generando que toda organización, ya sea pública o privada, tenga que actuar y comunicar de forma muy diferente a como lo hacía tan solo hace unos 5 años.

El presidente del Real Madrid, Florentino Pérez, presentó una nueva liga que agrupa (o agrupaba) a los clubes más importantes y poderosos de las ligas de Europa. Sus argumentos por un lado tienen validez y lógica.

Sin duda los equipos grandes tienen una base de seguidores importante, y un encuentro entre equipos de alta alcurnia genera más interés que aquellos entre equipos menores de las diferentes ligas. Esto definitivamente se reflejaría en ingresos extras para los equipos y con ello se promovería el crecimiento de la base de fanáticos, la venta de espacios publicitarios y el poder contratar jugadores del más alto nivel.

Pero esta visión pragmática de negocio entra en conflicto con una realidad del deporte, la cual se extrapola a una realidad del mundo en todos los terrenos: la inequidad.

Si se crea una súper liga, como un club de ricos, se margina para siempre a aquellos clubes pequeños, cerrando la puerta prácticamente en definitiva a que puedan crecer o aspirar a competir con los grandes.

Algo que se ve como un tema del mundo de los deportes, se complicó enormemente para Florentino Pérez, cuando las aficiones se indignaron por esta propuesta, entendida como una lógica cien por ciento elitista. Porque como dicen por ahí, “el horno no está para bollos” en un momento histórico donde la inequidad en todos los rubros, comienza a determinar qué se propone y cómo se propone.

La política electoral que vivimos en México en este momento está siendo un escaparate de discursos basados en esa lógica de polarización. Entendiendo que la sociedad se encuentra en un momento tan sensible, que el detonador para su enojo y posible respuesta inmediata, es tocar el botón de la inequidad, la discriminación y el abuso.

La Súper Liga parece que no será una realidad, porque la gente habló, reaccionó y opinó. Y ante algo que se entendió como políticamente incorrecto, hubo una respuesta de dar marcha atrás por parte de la mayoría de clubes que ya estaban de acuerdo.

Políticamente incorrecto se vuelve algo relevante en el mundo de la política y los negocios. Lección del fútbol para el mundo. La FIFA, un monopolio elitista, corrupto y dictatorial, ahora tira un proyecto basado en la narrativa de la “justicia”, la “inequidad” y la “solidaridad”. Irreal

 

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tabascohoy.com

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