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Vicente Fox Quesada (Foto: Cuartoscuro)

México

La riqueza oculta del pobretón Fox

El expresidente, jura y perjura que no tomó nada del erario público.

LOS JINETES DEL APOCALIPSIS (CAPÍTULO 23)

 

CIUDAD DE MÉXICO.- La gran fortuna de los tres ex­presidentes involucrados en la Estafa maestra fue que ningún juzgado se atreviese a llamar­los a cuentas, pese a los seña­lamientos en su contra; de otra suerte desde hace tiempo ha­brían ido a parar a la cárcel con todos sus huesos y fortunas mal habidas, como ahora se preten­de una vez que sean enjuicia­dos a petición del pueblo, que, como hemos dicho, puede más que nadie.

Vicente Fox, por ejemplo, si no llegó a la Presidencia de la República con una mano atrás y la otra adelante, como se dice entre la gente común, tampoco puede presumir que su riqueza de hoy es producto del esfuerzo del trabajo honrado, aun cuan­do su esposa Marta Sahagún, activa y diligente, se haya encargado de los “negocios familiares”, como el Cen­tro Fox y la Fundación “Vamos México”, que en once años le de­jaron cerca de 600 millones de pesos; dinerito que permitió colocarlos entre los matrimonios más ricos de Gua­najuato, su tierra natal.

Aun así, el expresidente Vi­cente Fox Quezada se queja las­timeramente, y evade hablar de los “donativos” que, junto con quién sabe cuántas “baratijas” más, y muchos pesos, ha reci­bido.

–No, no tengo dinero, soy pobre; ya ni tengo pensión – responde cuando se le pregunta sobre su interés en invertir en la nueva y floreciente indus­tria de la cannabis “medicinal”, la mariguana, de la que desde hace años se ha convertido en uno de sus principales promo­tores.

 

EL CENTRO FOX

La pregunta no es gratuita. Está documentado y publicado, que la llamada pareja presidencial recogió de “donativos volunta­rios” y de la Hacienda federal 583 millones 876 mil 822 pesos; cantidad a la que se llegó si se suman los 37 millones 671 mil 965 pesos que cada año religio­samente recibieron. Aun así, el expresidente jura y perjura, que es pobre.

En 2017, reveló el portal de noticias SinEmbargo, que du­rante una reunión en el Cen­tro Fox a cientos de jóvenes, dijo, en un vano intento de justificar la edificación en 300 hectáreas en San Cristó­bal, Guanajuato, con salones réplicas de la ONU y de Los Pi­nos, residencia oficial en la que el matrimonio vivió el sexenio: 2000-2006.

–No somos ricos, ni se vaya a pensar que esto que ven ustedes aquí, todo este edificio, es producto de la Presidencia de la República. No, nos clavamos un sólo centavo.

Sin embargo, su negativa contrasta con lo que ha hecho desde que dejó la Presiden­cia y retornó a la vida civil: un Centro de Estudios; Biblioteca y Museo Vicente Fox Quesada (Centro Fox), que de 2007 a 2018, recibió en donativos 452 millones 63 mil 582 pesos, y en el mismo periodo, la Fundación “Vamos México”, Marta Saha­gún, de su esposa, cuyas ope­raciones se iniciaron en 2001, obtuvo 131 millones 813 mil 240 pesos.

 

BAJO INVESTIGACIÓN

Ociosidad, holganza, alegría, paseos y ocurrencias, muchas ocurrencias (sobre todo sus críticas, sin fundamento, al Gobierno del presidente Ló­pez Obrador), esa era la vida del expresidente. Hasta que, a finales de 2019, se enteró que la Unidad de Investigación Fi­nanciera (UIF), de la Secretaría de Hacienda, ya tenía bajo inves­tigación los ingresos de sus dos fundaciones, además de otras 13 empresas, por presunto fraude fiscal.

La noticia en verdad lo sobre­saltó, puesto que una semana antes el secretario de Seguridad Pública, Genaro García Luna -de Calderón- había sido detenido en Dallas, Texas, por sus presun­tas relaciones con el cártel de Si­naloa, que comandaba Joaquín El Chapo Guzmán. La suerte de García Luna, a decir verdad, poco le importaba a Fox. Lo que realmente le preocupaba es que esos delitos, los habría cometido siendo jefe de la Agencia Federal de Investigación, es decir, du­rante su Gobierno.

La cuestión es que aquella no­ticia, operó el milagro que –en sus redes sociales– Fox pasara de la férrea crítica a elogiar el Gobierno del tabasqueño. Cosas de la vida.

(Continuará)

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