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Tabasco

‘La refinería nos cambió la vida’

Reconocen los paraiseños que la mega obra del puerto de Dos Bocas transformó la economía de la localidad.

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PARAÍSO, TAB.- Hace tres años, en julio, el restaurante ‘El Puerto’, inició actividades en la villa Puerto Ceiba. Eran los días en que las calles de esta localidad costera permanecían bajo nubes de polvo y arena y entre el ruido incesante de camiones de volteo que entraban y salían de los terrenos donde hoy se levanta la nueva refinería Olmeca.

José Eduardo, su propietario, se había iniciado como restaurantero en 2005 en este corredor turístico que incluye a El Bellote y el puerto pesquero Chiltepec.

Vio en la construcción de la planta industrial una inmejorable oportunidad y rentó un local que llevaba años desocupado a menos de 200 metros de lo que hoy es la Puerta 2, el acceso principal de la instalación.

“Aquí en el corredor turístico la ocupación de locales comerciales estaba a un 50%, ahorita ya está ocupado todo, ya ahorita no hay espacio para nadie”, explica.

El cambio a partir de la construcción de la refinería fue radical. De julio de 2019 a junio de 2022, la villa luce un desarrollo comercial inusitado; se han construido nuevos hoteles, plazas, se modernizó y amplió el malecón y la población flotante creció exponencialmente.

UN CAMBIO DRÁSTICO

La demanda de servicios de hospedaje, de transporte, de alimentación y de esparcimiento aumentó de forma drástica. Hoy conseguir una casa en renta en la zona es prácticamente imposible y los costos de arrendamiento aumentaron hasta en 300%. Antes de 2019, las rentas en esta localidad oscilaban entre los mil y mil500 pesos, hoy no bajan de 4 mil pesos y hay quienes llegan a pedir 5 mil por un cuarto.

‘HOY TENEMOS TRABAJO’

Darvelio Sánchez, de oficio mecánico, ahora atiende una fonda que ocupa un lugar envidiable. Y es que es el local más cercano a la Puerta 2 y para cualquier trabajador representa la mejor opción para calmar de forma rápida la sed con un refresco o el hambre con unas empanadas.

Darvelio dice que a la gente la villa Puerto Ceiba la llegada de la refinería vino a cambiarles la vida. Antes los principales problemas eran la falta de empleo y la inseguridad. “Hoy tenemos trabajo y ya no tenemos que salir a buscarlo a otra parte sino que aquí cerquita podemos estar trabajando”.

En víspera de la inauguración de la primera etapa constructiva de la planta, los locales de comida lucen ocupados por obreros.

Antes solo había buenas ventas para los restauranteros ubicados a orillas del malecón los fines de semana. La mayoría no abría los lunes y a partir del martes y hasta el viernes, eran esporádicas las visitas. “Nos llegaba gente de otros municipios y otros estados. Desde que está la construcción de la refinería no hay descanso. Ampliamos las mesas y los fines de semana tenemos esto lleno”, menciona José Eduardo.

SIEMPRE ESTÁN LLENOS

Esperan que ahora que iniciará la fase de integración y pruebas en la refinería, y que se reducirá la plantilla de más de 30 mil trabajadores, la demanda de sus servicios se reduzca, pero confían que será momentáneo y todo irá tomando su curso.

José y Darvelio crecieron en esta localidad costera. Ambos creen que esta industria ha traído beneficios y cambios positivos, pero también están conscientes del impacto social y ambiental que va a generar, porque a partir de ahora, quieran o no, serán vistos como una ciudad petrolera.

Darvelio atiende una fonda cercana a la Puerta 2 de la refinería.

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