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Opinión

La Quinta Ola de COVID-19 en Tabasco

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El referente más cercano para entender la pandemia de COVID-19 es la gripe española, con más de 40 millones de muertes entre 1918 y 1921, causada principalmente por los antepasados del virus de la influenza subtipo A(H1N1). Esta pandemia siguió su curso y tras cinco sucesivas olas en todo el mundo fue perdiendo virulencia y cerrando su ciclo. Durante décadas desapareció, pero en los años 1980 el virus A(H1N1) volvió, incluso hizo un conato de pandemia en 2009, acumulando 1.6 millones de contagiados y casi 300 mil muertos, oficialmente. Hasta hoy, el COVID-19 ha afectado a casi 540 millones de personas, causando la muerte de más de 6.3 millones desde diciembre de 2019.

Desde abril pasado, el mundo y los países de América experimentan un aumento en el número de casos de COVID-19, en la última semana la región ha mostrado un aumento mayor al 10.0% en nuevos casos. En México, en las últimas semanas se detectaron rebrotes importantes en la CDMEX, Sinaloa, Nuevo León, Baja California Sur y Yucatán, lo cual comienza a generar dudas si esto significa la quinta ola en nuestro país. La Secretaría de Salud informó en su reporte semanal del pasado lunes que se reportaron 18 mil 539 nuevos casos en el país, observándose una tendencia creciente. Sin embargo, esto no se ha reflejado en hospitalizados ni en decesos, ya que la ocupación hospitalaria y de cuidados intensivos son apenas del 4.0% y 1.0%, respectivamente.

Por su parte, en su informe semanal sobre los primeros días de Junio, la Secretaría de Salud de Tabasco reportó 143 nuevos casos, solo 3 hospitalizados y ningún deceso. En la mayoría de las latitudes esta será la tendencia, nuevos contagios por centenas y millares, pero solo una proporción muy baja de hospitalizados y casi ningún deceso. La mutación del virus hacia variantes menos agresivas, la estrategia de vacunación masiva en México y en el mundo, así como la inmunidad adquirida por contagio y recuperación, traen como ventaja un menor impacto sobre la salud de la personas, los recursos hospitalarios, la economía familiar y nacional, y en la salud publica en general.

El SARS-CoV-2 ya es un virus endémico, así que la quinta, sexta o n-ésima olas venideras serán inevitables, pero decrecientes, manifestándose solo como rebrotes estacionarios o temporales, engrosando los números de nuevos casos, pero sin alto riesgo sobre la ocupación hospitalaria, decesos o demanda de mayores recursos. Aún así, y sin llegar a medidas estrictas, se deben promover acciones preventivas como el uso de cubrebocas en lugares cerrados, higiene y distanciamiento, para proteger a la población más vulnerable: niños, jóvenes y adultos con vacunación rezagada y adultos mayores, así como a los enfermos con comorbilidades importantes como diabetes, hipertensión y obesidad. Pero sobre todo, acudir a los módulos de vacunación para completar los esquemas de vacunación y de refuerzos, para así todos estar protegidos.

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