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¿La nueva normalidad?

Un atinado nuevo concepto llega a nuestro léxico y entendimiento de la vida diaria: la “Nueva Normalidad”. La cual tendremos que asumir, querámoslo o no, todos los seres humanos en el planeta, hasta que se desarrolle, pruebe, autorice y esté lista para producción y aplicación masiva, una vacuna contra el COVID-19.

Seguramente sucederá el mismo fenómeno que vivimos después del 11 de septiembre de 2001, cuando el mundo cambió para todos, y la paranoia de ser víctima de un atentado terrorista, alcanzó a un enorme número de personas, que incluso dejaron de viajar por mucho tiempo.

Hasta no tener una vacuna, el convivir y viajar requerirán nuevas reglas, hábitos y tiempos.

Imagínese a usted mismo en la puerta de colegio de sus hijos, donde a la entrada o salida, estaba arremolinado en la puerta platicando con otros padres de familia. ¿Lo seguirá haciendo?

Los entrenamientos deportivos de niños o adultos, donde por obvias razones hay roce, contacto, sudor y hasta una que otra dosis de saliva, ¿se llevarán a cabo como antes de la pandemia? Imagínese subir a un autobús o avión para viajes largos con personas sentadas a centímetros de usted, en asientos que seguramente fueron recientemente utilizados por alguien más. Imagine que la persona de atrás está tosiendo, estornudando o presenta ojos rojos y se le nota agitado por gripe, algún cuadro respiratorio menor o simplemente por alergia estacional.

¿Se sentirá usted tranquilo estando tan cerca? El limitar o reducir el número de personas en un café, restaurante, aviones, autobuses o aulas en una escuela, tiene impactos directos y no proporcionales en la economía, porque afecta las finanzas de las empresas.

El limitar la afluencia a un cine, restaurante o avión en un 20 por ciento, no tiene un impacto proporcional o idéntico del 20 por ciento de reducción en las finanzas de una empresa, ni en el número de empleados que se ven afectados.

En la economía es aún peor, ese 20 por ciento de disminución tiene externalidades enormes que afectan el empleo, ingreso, productividad y bienestar de millones de personas. Así que, ¿está usted listo para la “nueva normalidad”?

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