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La maldición de Jalapa

El caso Jalapa es emblemático. Es la confirmación del fracaso del 6 de 6 y el derrumbe del mito de la paridad de género en los cargos de elección popular. Reza el adagio del maestro Enrique González Pedrero, de que “el poder marea a los inteligentes y a los tontos los enloquece”. Y a la depuesta ex alcaldesa de Jalapa, María Asunción Silván Méndez, le viene como anillo al dedo.

En este mismo espacio se advirtió hace más de un año del gran fiasco que resultó la llegada de las mujeres a la presidencia municipal, principalmente en la región de la Sierra. Sólo basta con voltear a ver a sus municipios y se darán cuenta de lo que aquí se afirma.

Esas comunas dan pena ajena. El infame abandono a que han sido sometidas en casi dos años de ejercicio público, sin obra pública y con las calles, carreteras y caminos completamente destartalados, es lo que tiene enojados y rabiosos a su población. Además de la soberbia y prepotencia de la que hacen gala, ya montados en la silla presidencial, inflando nóminas y con un descarado nepotismo que lastima a su pueblo.

Desde el primer día de su mandato, a su llegada al desvencijado Palacio al Municipal, María Asunción nos dio una muestra de lo que se veía venir en la amarga tierra del dulce: se estrenó de forma grotesca y cruel con una lujosísima Suburban, acción ofensiva para uno de los municipios más pobres y abandonados de Tabasco. Parece que a Jalapa lo persigue una maldición. Todo presidente que llega, parecer que llega a saquear y a robarse el ralo y escaso presupuesto. Ya un alcalde estuvo preso por lo mismo. De sobra es conocido el caso de Toño Priego, quien pagó en 2009 con cárcel su mal gobierno, por haber sustraído -hasta donde se sabe- casi 16 millones de pesos del erario público.

El caso de “Chonita” es un llamado de atención para los 16 alcaldes, que deben de poner sus barbas a remojar. Saben que le fallaron al pueblo, a Andrés Manuel López Obrador y a Adán Augusto López Hernández. Ya vimos que ni al gobernador ni al Secretario de Gobierno les va a temblar la mano para ejecutar a los truhanes y cortar la cabeza de los alcaldes, sean del color que sean, sólo dos o tres están cumpliendo, están a la altura y se salvan de esta quemazón.

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