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agosto 5, 2021

Columnistas

La mala imagen del amarillo

A raíz cuadrada o cúbica de la inmóvil declaración del subsecretario de Movilidad, Miguel Ojeda, en el sentido contrario de que ‘el amarillo’ de los taxis está asociado a una mala imagen y deben utilizar otro color, concluimos:

Puede, ya que los chinos son amarillos y sus rostros los ligamos a la covid-19, pues según, en una de sus ciudades inició el contagio.

La hepatitis también pone amarillo a los enfermos y nadie quiere padecerla, lo mismo que la bilis, por eso no es bueno hacer coraje por la terrible alza de los precios de la canasta básica, porque no ganó su candidato, porque no tiene empleo o porque podemos regresar al semáforo rojo epidemio- ilógico gatelliano.

Las heces amarillas dan mala imagen, bueno, todas, y el amarillamiento letal también afecta a los cocoteros. Los Simpson son amarillos en su mayoría, su personaje principal siempre hace tonterías y nadie quiere ser como Homero, excepto el que escribió la Ilíada y la Odisea.

Las rayas peatonales son amarillas y si las invade con su vehículo lo pueden multar, y los tranchos de doña Julissa están ávidos de incrustarles los dientes a cualquier automovilista; antes a los judiciales les decían ‘La Julia’, ahora a los tranchos los llaman ‘Julissos’, y si lo agarran, no se les va ‘liso’.

En política, el PRD es amarillo y desde que alcanzó la gubernatura con Arturo Núñez ha tenido una mala imagen, tanto, que está a punto de desaparecer del estado.

Aun así, Manuel Andrade se vistió de amarillo para ir por la alcaldía de Centro, pero no ganó, y no por mala imagen, si no por que otro color, el rojo quemado, es el que predomina hoy en la entidad.

No vaya a pensar que quieren poner los taxis de color marrón, porque entonces lo asociarían con Morena y tendría que ser gratis para los adultos mayores, para estudiantes becados y para los ninis, perdón, jóvenes construyendo el futuro en algún taller mecánico o de otra índole.

En cambio, los Guayacanes son amarillos y se ven preciosos cuando florean, pero un taxista se ve feo cuando se pelea con un usuario y éste le florea el hocico, y más feo cuando entre varios conductores toman venganza y florean al usuario.

Pero los taxistas insisten en pintarlas de amarillo, porque dicen que el que de amarillo se viste, en su suerte confía.

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