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Analista

La justicia injusta

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La justicia es una mera ilusión, un precepto soportado por leyes e instituciones, que tienen por objeto hacer que los seres humanos limitemos nuestra infinita capacidad de hacer mal, robar, estafar y matar.

Históricamente la constante es que aquellos personajes que buscaron como misión de vida hacer del mundo un lugar más justo, murieron de formas muy desagradables, o como Mandela, pasaron años de sus vidas en condiciones terribles, como un mensaje más que abierto de que si en verdad alguien desea construir un mundo mejor, debe estar dispuesto a decidir entre dos cosas muy difíciles: 1) Morir en el intento. 2) Convertirse en aquello que ha jurado combatir.

Los panteones están llenos de héroes anónimos que buscaron equilibrar la balanza de las cosas; personas que trataron que los valores universalmente aceptados como “lo bueno” prevaleciera sobre lo que a su vez se considera “malo”. La gran disyuntiva radica en que en el ejercicio del poder o en el camino hacia lograr fortuna, los seres humanos siempre hemos privilegiado la codicia, la corrupción, el asesinato, la traición y los intereses personales sobre los colectivos.

Hablar de estadísticas de impunidad en México ya resulta ocioso y se lee como un ataque al régimen. Se culpa al pasado, a personas y a momentos en el tiempo donde la visión era “distinta”. Lo cierto es que en la semana del aniversario de la tragedia de Ayotzinapa todavía no hay justicia, y peor aún, ganaron en tribunales los Abarca y Murillo Karam; aún no hay una explicación que contradiga o re explique la tan mentada “verdad histórica”. Y de “Ayotzinapas” está llena la historia nacional.

Pareciera que la justicia sí es ciega, y no por su imparcialidad, sino porque en verdad no logra ver lo que es evidente y claro ante todos los mexicanos: SÍ existe una mafia del poder, ha existido siempre y hoy sigue vigente. Y ellos son “invisibles” ante la justicia.

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