Connect with us

Hola, que estas buscando?

Raymundo Vázquez Soberano. Historiador.

Columnistas

La industria jabonera en la capital tabasqueña

Al finalizar el siglo XVIII y durante la primera parte del siglo XIX ya se producía jabón en San Juan Bautista -Villahermosa- utilizando como materias primas el cebo de ganado vacuno, el cocoyol silvestre o el corozo recolectado de las palmeras de guano, entre otras plantas de la región que poseían propiedades jabonosas.

Sin embargo, el surgimiento de la verdadera industria jabonera en San Juan Bautista fue hasta 1876 cuando Manuel Foucher fundó la primera fábrica de jabón en la ciudad, ésta enfrentó múltiples dificultades para su funcionamiento y al poco tiempo de su apertura fue clausurada. Fue hasta inicios de la década de los ochenta de la centuria decimonónica, cuando los empresarios Ramos, Lanz y González establecieron otra fábrica de jabón y a pesar de los contratiempos que enfrentaron, el negocio fue exitoso; producía diversos tipos de jabones: el corriente sin olor, para ropa, finos con aroma o sin aroma, para entonces ya producían jabón de coco, que se vendían a las casas comerciales por arrobas -unidad de peso utilizada en la época que equivalía por lo general a 11.5 kg-.

imagen de la fabrica de jabón “La Perla”.

CRECE COMPETENCIA

Al observar el buen rendimiento de la fábrica de Ramos, Lanz y González, en 1889 José Pagés y Compañía estableció otra fábrica de jabón la cual también prosperó y hacia 1906 continuaba operando de manera eficiente.

Enseguida se establecieron otras empresas, Martín Ponz creó “La Purísima”. En el mismo año el comerciante Juan Ferrer y Compañía estableció una pequeña fábrica, sin embargo, no solo producía jabón, sino también fabricaba velas y aceites.

Por esa época Francisco Albert creó la fábrica “El Sol”, esta presentó una innovación en la fabricación de velas y jabones esta especialidad eran los panes y barras de jabones para tocador a base de aceite de pixtle obtenido de la semilla del zapote-mamey, de aceite de coco y de aceite de corozo.

A pesar de los esfuerzos desplegados hacia 1910 la industria jabonera en la capital tabasqueña empezó a resentir una crisis, que fue en aumento debido a la competencia que le generaban los jabones importados y a la preferencia de la clase media y alta por los jabones de España y Francia. Esto ocasionó que varias jaboneras decidieran clausurar.

Hoy solo el recuerdo de una industria, que pudo haber sido exitosa y no lo fue, nos llega través del aroma de los aceites y jabones de coco producidos por pequeñas empresas que se debaten entre la vida y la muerte.

Te puede interesar

Columnistas

Columnistas

Columnistas

Advertisement