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Opinión

La agresión en el aeropuerto

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1.- El viernes 21 de octubre del 2022, viajé, de la ciudad de México a La Paz, Baja Cali­fornia Sur. Para ello, acudí al AICM, pues todavía son pocos los vuelos que salen des­de el AIFA.

2.- Afortunadamente llegué con tiempo. Hice la fila para pasar por el filtro de la lla­mada seguridad. El citado filtro es atendido por trabajadores y trabajadoras humildes, de seguridad privada, a los que se les niega todo derecho laboral.

3.- Las compañías responsables de la se­guridad del aeropuerto cambian de nom­bre permanentemente para desconocer sus derechos laborales. Cobran una fortuna al aeropuerto y pagan una miseria a sus tra­bajadores.

4.- Cuando ingresé al punto de rayos X, nadie me dijo que me harían una revisión especial. De hecho, pensé que ya no se uti­lizaba semejante procedimiento, pues mu­cha gente se ha quejado de él.

5.- La revisión especial es una revisión exhaustiva a pesar de que en la revisión por rayos X de tu maleta y tu persona, no vean nada singular.

6.- Esas revisiones se hacían al azar. Rei­tero que nadie me dijo que me harían revi­sión adicional alguna.

7.- Pasé por el arco sin que se detectara metal alguno. A pesar de ello me cachea­ron. Deberían haber usado un “gadget” pa­ra no ponerte las manos encima. El tocarte es una agresión que se ha venido impo­niendo. Aunque siempre me ha irritado ese procedimiento -pues yo decido quien me toca-, accedí a la revisión sin protestar y sin dar ninguna muestra de molestia.

8.- Posteriormente me exigieron abrir la maleta, no porque hubiesen visto algún lí­quido que creyeran fuera de más de 100 ml, sino porque decidieron revisarla. Reitero, nunca me dijeron que estaba sometido a una revisión especial.

9.- Manifesté que podrían abrir la ma­leta y eso generó un pequeño intercam­bio en el sentido que yo tenía que abrirla, así que hice lo que exigían.

10.- La mujer que realizó la revisión lo hizo durante dos ocasiones como cons­ta en el video editado que las autoridades aeroportuarias dieron a conocer. Nunca les fue suficiente, me exigían que yo de­bería estar observando la revisión.

11.- De plano me negué a esta absurda exigencia, ya que hay multitud de cáma­ras en que queda plasmada la revisión. Ellos sostenían que después podrían ser acusados de haber sustraído algo de la maleta. Yo les manifestaba que la revisión había quedado grabada en las cámaras.

12.- Al estar en esa discusión que se ha­cía interminable sobre el tema. Ni siquiera el marino de guardia resolvió de manera sensata el tema, al incorporarse minutos después a la revisión. Previo a la llegada del militar, yo había cerrado la maleta y la había tomado para continuar mi camino.

13.- Al insistirme que no podía conti­nuar, regresé la maleta a su lugar y la vol­ví a abrir, exigiéndoles que concluyeran la revisión de la misma -revisión más que realizada como ya lo mencioné-. Ellos in­sistían que aún no concluía después de dos revisiones exhaustivas, porque para que concluyera, yo debería observar la re­visión, intentaban imponerme esta absur­da exigencia.

14.- En esas estábamos y llevaba ya 20 minutos en el filtro de seguridad, cuan­do un tipo me embistió por la espalda. Se hace llamar “Gabo Andre” en las redes sociales

15. Frente a la cobarde agresión, al­cancé al tipo reclamándole su comporta­miento. Su respuesta fue igual de pro­vocadora e insolente. Rabioso me dijo: “estás estorbando”. Obvio decir que el ti­po tenía espacio más que suficiente para pasar.

16.- Ni el marino presente durante la agresión, ni ninguno de los cinco sujetos de la seguridad privada del filtro, movie­ron un dedo frente a ese cobarde hecho.

17.- Antes de subir al avión, hablé con el director del aeropuerto, el vicealmirante Carlos Ignacio Velázquez Tiscareño. Le expliqué lo su­cedido, reclamándole el hecho y diciéndole que ellos tenían el video que no dejaría dudas sobre lo sucedido. Me expresó que le parecía particu­larmente grave la agresión de un usuario a mi persona sin que hubiesen intervenido, ni la vigi­lancia privada, ni el marino ahí presente.

18.-Yo había realizado un video contando lo sucedido antes de abordar el avión. El vi­deo no se ha podido difundir porque un per­sonaje que estudia en Europa, que se autode­nomina “Un mexicano en Bélgica” -Richard Dalier o Richard Alier, su cuenta en twitter es @richardalier-”, se lo apropió.

19.- Al descender del avión, me encontré no con una explicación de lo sucedido, sino con la publicación de un video editado, de un minuto con veinte segundos, que dieron a conocer las autoridades del aeropuerto en Twitter sin que yo diera autorización alguna para difundirlo.

20.- Cerca del anochecer reclamé al direc­tor del aeropuerto la publicación del video editado. Se comprometió a publicar el video completo; algo que hasta el momento no ha sucedido.

21.- La campaña que se ha generado en mi contra es infame. No solo se deja de lado el tratamiento arbitrario y abusivo de la vigi­lancia privada del aeropuerto hacia mi per­sona, si no que se justifica la agresión co­barde de un usuario en mi agravio, sujeto evidentemente rabioso en contra de nuestro movimiento.

22.- La hipocresía y doble moral de la dere­cha vuelve a quedar de manifiesto. Cualquier persona sensata estaría exigiendo que actua­ran las autoridades del aeropuerto frente a cualquier agresión física, sea de quien sea, en el momento que ocurra en las instalaciones del aeropuerto. Por el contrario, se justifica la agresión a mi persona y se me hace res­ponsable de la misma.

23.- ¿Qué le hice a la persona que me agre­dió? Nada. Simplemente está molesto por mi existencia. Y ese hecho tan simple ¿le da derecho acaso a agredirme con absoluta im­punidad? Eso es lo que sostiene la derecha y más de un pseudo compañero.

24.- Ya va siendo hora de que haya una normatividad para esos mal llamados fil­tros de seguridad. No pueden hacer lo que les dé la gana; ni imponer todo tipo de baje­zas, maltrato, lesiones a la dignidad humana que el personal de seguridad privada realiza a quien se les ocurre, en el momento que les da la gana.

25.- Tampoco debe justificarse, bajo el pre­texto de la seguridad, no sólo el maltrato, si no la pérdida de tiempo y el evidente daño a la salud pública que generan los rayos X que utilizan en la revisión.

26.- El incidente debe servir para entrar al fondo del asunto, más allá de su enésima campaña de odio y linchamiento en contra de mi persona. Vendrán muchas de estas cam­pañas y peores sin duda. Las seguirá habien­do lamentablemente mientras siga desta­cando en la lucha por la transformación del país. Sin embargo, en cuanto al incidente de marras, lejos está aún de cerrarse. Iré al fon­do de las cosas. Agresores y promotores de la violencia no se quedarán tan tranquilos.

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