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los datos duros

Jorge Ramos, el provocador

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SU REPRESENTACIÓN DE SIEMPRE: INCREPAR, TRATAR DE ARREBATAR LA PALABRA Y, DE SER POSIBLE, IMPONERSE SOBRE EL PRESIDENTE.

Tengo que comenzar con malas noticias: su gobierno ya es el más violento en la historia moderna de México”, dijo, a rajatabla y elevando la voz teatralmente, Jorge Ramos al presidente López Obrador. Sin perder un solo momento los estribos, el jefe del Ejecutivo le respondió: “No coincidió contigo”.

Jorge Ramos, como ocurre siempre en su aburrido show mediático, intentó provocar al Presidente. Pero no lo consiguió. López Obrador no es la clase de personaje que cede a las bravatas de un gritón y exhibicionista, como lo es el orgulloso empleado del periódico Reforma y Univisión, dos medios de comunicación conservadores.

En las cuatro comparecencias que Ramos ha tenido en “la Mañanera”, lo hemos visto hacer la misma representación de siempre: increpar, tratar de arrebatar la palabra y, de ser posible, imponerse sobre el Presidente.

Ramos, que se precia de ser un tipo sagaz, nunca ha entendido que cuando alguien habla hay que escucharle y que interrumpir constantemente implica que quien lo hace cree que sus ideas son más importantes y urgentes que las de su interlocutor. Y no lo comprende, porque todo el espectáculo de Ramos siempre ha girado alrededor de su ego.

Apegándose todo el tiempo a su papel de provocador, Ramos dijo ayer a López Obrador que la “militarización” no había funcionado. Sorprende que el famoso presentador de noticias repita esa clase clichés. ¿Militarización? ¿Por favor! Este sujeto, que es el adalid de la derecha chayotera, no alcanza a comprender que la militarización es un proceso donde las fuerzas armadas participan e inciden en las tareas más importantes de la sociedad, la política, la economía, la cultura y la educación. Pero explicárselo sería perder el tiempo miserablemente.

El obstinado Ramos, que es intuitivo pero no inteligente, sabe que para su audiencia sería fabuloso lograr que AMLO estallara. Pero un presidente, que recorre las zonas más peligrosas de este país y ha enfrentado en un tête à tête a personajes realmente lúcidos y perspicaces, jamás perderá los estribos ante un camorrista de opereta como Jorge Ramos.

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